El ex juez de Rufino Carlos Fraticelli y su esposa Graciela Dieser, quienes habían sido
condenados a prisión perpetua por el crimen de su hija Natalia en un primer
juicio, fueron absueltos hoy por la Cámara de Apelaciones de Venado Tuerto en un nuevo
fallo judicial.
De los cinco conjueces abogados designados para resolver este caso, dos consideraron que la
chica se suicidió, por lo que hay “inexistencia de delito”, y otros dos
sostuvieron que fue una muerte violenta, explicó esta tarde el abogado de Fraticelli,
Carlos Edwards.
Sin embargo, como estos dos últimos entendieron que hay “dudas” sobre si los
padres fueron los autores del crimen, votaron por la absolución, mientras que un quinto
conjuez se abstuvo de votar al alcanzarse la mayoría requerida por la ley orgánica
provincial.
Natalia Fraticelli, hija de la pareja, fue hallada muerta en su habitación de su casa de la
localidad de Rufino el 20 de mayo de 2000, cuando dormía sola en su vivienda porque sus padres,
según dijeron, habían salido por separado.
El máximo tribunal santafesino determinó que la Cámara venadense de cinco conjueces resuelva la
sentencia definitiva sobre Fraticelli y Diesser. El juez de sentencia Fernando Vidal, en mayo de
2002, halló culpable al matrimonio de homicidio por estrangulamiento, doblemente calificado por
vínculo y alevosía, fallo que fue apelado por los abogados defensores.
La sentencia llegó en recurso extraordinario en 2006 a la Corte Suprema de Justicia de la Nación
que revisó la sentencia a prisión perpetua de los esposos, por prejuzgamiento en el caso
investigado por homicidio, tras lo cual determinó su libertad condicional.
En Santa Fe, la integración de la Cámara de conjueces de Venado Tuerto se tornó dificultosa por
los apartamientos de distintos abogados para desempeñarse, hasta que la Corte de la provincia
estableció el plazo obligatorio de veinte días hábiles, que vencía hoy y ahora otorgó una nueva
prórroga de una semana.
El abogado defensor de Fraticelli, Carlos Edward, dijo días atrás que el ex juez era
“totalmente inocente” y que no hubo “causa violenta” en la muerte de su
hija. Edwards consideró que la muerte de la adolescente “se debió a la ingesta de un
medicamento que tomó la menor como una acción suicida”. La menor de edad, según peritos,
sufría retraso mental, por lo cual recibía medicación psiquiátrica.