En el marco de un amplio programa de desagües, la municipalidad de San Lorenzo ejecuta una obra en General López, entre Alem y Berón de Astrada. El ducto, de 800 milímetros de diámetro, conectará una cámara con el sumidero de calle Berón de Astrada y, de este modo, resolverá los anegamientos de un sector de barrio Alem.
Desde el inicio de la gestión del intendente Leonardo Raimundo, se trazó un plan de desagües pluviales que con la realización de quince grandes obras aceleran notoriamente el escurrimiento de las aguas en diferentes sectores del ejido urbano.
"Hacía 40 años que no se realizaban desagües en nuestra ciudad y nosotros hicimos una gran cantidad. Los resultados son muy buenos, por lo que seguiremos trabajando en el mismo sentido", manifestó el primer mandatario local para enseguida destacar que estas "son obras complicadas de hacer, de financiar y además no cortan cinta. Pero su impacto es sumamente positivo y los vecinos lo notan cuando dejan de inundarse cada vez que llueve".
Por otra parte, la municipalidad también dispuso la reanudación de la pavimentación de la colectora Raúl Alfonsín, que une a calle San Juan con la ruta A012 en paralelo a la autopista. Previo al inicio de la cuarentena, la secretaría de Obras y Servicios Públicos había pavimentado un tramo de San Juan, desde Carrizo hasta Mandolini, y en la semana que pasó reanudó los trabajos de regularización del terreno, tendido del material y su alisamiento. Según anunciaron desde el área municipal, la infraestructura vial se completará por etapas.
El intendente Raimundo resaltó "la importancia estratégica de esta obra, que permitirá unir en óptimas condiciones de transitabilidad el barrio Mitre con los barrios de la zona suroeste, como Moreno, Hernández y Villa Felisa, y a su vez con el acceso sur a la autopista".
En tanto, valoró la continuidad de la obra pública en San Lorenzo a pesar de las dificultades económicas que atraviesan la región y el país. "Siempre y cuando la situación sanitaria lo permita, seguiremos trabajando del mismo modo, sin pausa, hasta que todas las calles y accesos de la ciudad cuenten con la infraestructura que los vecinos y los automovilistas merecen", concluyó.
Clásico salón sanlorencino no logró superar la cuarentena
Después de casi 40 años ininterrumpidos de actividad, el tradicional salón de fiestas Don Quijote, de la ciudad de San Lorenzo, no resistió la cuarentena y cerró sus puertas. El golpe de gracia se lo dio la ausencia de fiestas estudiantiles, que se hacían tradicionalmente.
El establecimiento ofrecía en los últimos años un servicio gastronómico que se había convertido en el fuerte de la empresa, afectada ahora por la inactividad.
El fundador de la firma, Raúl Maciel, afirmó que la decisión “se fue tomando de forma escalonada. Estábamos por cumplir 40 años de trabajo, toda una vida. Nos mandaron fotos de eventos que ni recordábamos”, contó y recordó el caso de una mujer que celebró sus 15 años en el local, se casó, y festejó en el mismo lugar los 15 de su hija.