Todos los días, a partir de las seis de la tarde, el arquitecto y dibujante rosarino Víctor Cittá Giordano abre una transmisión en su cuenta de Instagram (@monocitta) para romper con la monotonía de la pandemia y proponer una actividad diferente: atravesar los muros del encierro y comenzar a darle rienda suelta a la creatividad. Allí, en ese universo mágico que recrea a través de trazos, música y lecturas, se dejan los miedos de lado y comienza a florecer ese devenir constante del niño aquel que todos llevamos dentro.
"Quiero entrar en el hogar familiar para que el dibujo no quede en que sólo está destinado a especialistas y, también, distraer un poco a partir de la inspiración creativa y lúdica",comenta a La Capital Cittá Giordano, rodeado de lápices, hojas, pinceles y peces voladores que cuelgan del techo de su estudio ubicado en un altillo de su casa natal. Desde allí sale en vivo para todos quienes quieran compartir su arte y disfrutar de una jornada reconfortante.
"Me armé un set de filmación en casa con todas las piezas que tengo, que es además mi propia marca (Mono cittá); es medio una disneylandia del dibujo, pero también me recuerda a Good Morning Vietnam", describe entre risas Víctor Cittá Giordano, quien además es docente de la cátedras de Expresión Gráfica de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y de Morfología, de la Universidad Católica de Santa Fe.
Cittá Giordano cuenta que su proyecto para este año era dibujar pueblos y ciudades y llevar el dibujo a todos lados, difundirlo. Pero agrega que con la pandemia global de coronavirus todo eso quedó en stand by. Entonces, se preguntó qué podía hacer para seguir adelante, y una de las ideas fue montar un estudio para ofrecer clases de dibujo en streaming.
"Las clases son muy variadas, no son tradicionales. Enseño técnica, leo textos, paso música, salpico algo de técnica y desarrollo una obra que podemos terminar al día siguiente", explica. Y reflexiona: "Está dirigido a quienes dicen y creen que nos saben dibujar; en realidad, se están boicoteando solos -sostiene-, porque dibujamos desde chicos, pero luego te vacían y ahora lo que hacemos es recuperar eso y sacar el miedo al juicio del otro".
Entonces, explica su técnica: "Lo que primero sacamos es el miedo, y recuperar un montón de cosas que perdimos; apelo a esa parte sensorial y le incorporo una parte de meditación dibujada". A su vez, subraya: "Sacar el miedo para volver a animarse a agarrar el lápiz, y a reenamorarse en ese mundo de instrospección. Porque trabajamos el cuerpo, con las articulaciones y el registro del cuerpo, no tanto la línea".
En síntesis, es un espacio lúdico en el cual es van probando diferentes elementos, técnicas, lápices. Es un ensayo permanente y constructivo en el que todos caben y nadie queda afuera.
Cittá Giordano recuerda que su pasión por el dibujo comenzó gracias a su padre, Pedro Giordano, quien era dibujante en el diario La Tribuna y, a su vez, era un destacado entrenador de natación. Esa combinación hacía que se pasara ratos en un estudio en el Pasaje Pan y luego en la pileta del club Gimnasia y Esgrima y el río. De ahí surgió su inspiración por los peces de río y lo que hoy es su propia marca "Mono Cittá", que se exhibe en los museos de la ciudad y el Mercado de Frutos Culturales.
También no deja de recordar y agradecer el impulso que le dio el dibujante Roberto Shira. "Me alentó mucho, un japonés increíble que me alentó con esta pasión", reconoce, al tiempo que apunta: "Tuve la suerte de conocer a (Juan Carlos) América Sánchez, diseñador argentino muy famoso mundialmente, quien me pasó libros y me enseñó mucho", resalta.
Desde hace seis años, también realiza sesiones de dibujo con modelo junto a un percusionista para llevar adelante "Monográfico", espacio que define como "meditaciones dibujadas", algo que realiza también a través de Instagram. "Es un experimento que funciona, me encanta y cada día sale mejor", resalta.
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Formado en Rosario y capacitado en la Escola Massana de Barcelona, la obra plástica de Cittá Giordano viene siendo premiada y expuesta en numerosos museos y centros culturales como el Museo de la Ciudad "Wladimir Mikielievich"; Museo Estévez, Centro Cultural Fontanarrosa, Museo Murray de Funes, entre otros.
También dictó clases y conferencias en la UBA, Universidad de Palermo y Torcuato Di Tella, Universidad Nacional de Córdoba (UNC), y en el exterior en Elisava de Barcelona y Universidad de Tarija.