Ovación

Situación límite

Según los cálculos financieros, Newell's debe transferir jugadores con urgencia porque para llegar a febrero necesita un ingreso de tres millones de dólares. Con esta precaria economía además no podrá contratar refuerzos.

Martes 12 de Diciembre de 2017

El clásico ya se jugó y ahora cada cual atenderá su juego. El resultado desde lo anímico ayuda a unos y perjudica a otros. Pero indefectiblemente los problemas vigentes requieren soluciones. Más en Newell's, donde deberán afrontar urgencias. Que son muchas. Demasiadas. Porque el tiempo apremia. Y agobia. Porque de acuerdo a lo que trascendió desde la precarizada economía rojinegra, rápidamente deberán articular alguna ingeniería financiera para hacerse de tres millones de dólares que permitan construir un puente hasta febrero. Caso contrario el club estará inmerso en un contexto en el que todo se conjugará en un tiempo de verbo imperfecto y de imprevisibles consecuencias. Porque si el deterioro no se detiene alcanzaría a límites inadmisibles, como serían nuevas pérdidas de puntos por incumplimientos reiterados.

¿Cómo hará Newell's para hacerse de esos indispensables fondos en tan poco tiempo? Más aún cuando la equivocada política deportiva de los últimos años no permitió la capitalización de su plantel para contar con los recursos genuinos. Cuando se impone la consulta sobre los requisitos ineludibles para poder superar este tipo de crisis, la respuesta coincidente gira en torno a que lo imprescindible es la credibilidad. Y no hace falta especializarse en economía para saber que la confianza es vital para el desarrollo financiero de cualquier organización pública o privada. Y es justamente aquí donde radica el mayor conflicto de Newell's, porque la actual administración protagoniza desde su asunción una saga de descrédito por la falta de gestión, como también de sentido común.

Tanto es así que cualquier eventual comprador, de los pocos futbolistas del plantel que pueden seducir al mercado, conoce de antemano que tiene una enorme ventaja a la hora de negociar con Newell's: la extrema necesidad y desesperación económica manifiesta del vendedor.

Ese viejo y reiterado axioma comercial que reza con precisión que "el que vende por necesidad pierde por obligación", define en un todo la realidad que en Newell's supieron construir con la sucesión de hechos bochornosos, durante los cuales incluso cometieron la torpeza de responsabilizar a determinados sectores de la prensa por reflejarlos. Es de esperar para el bien del club que comprendan que la dificultad no está en la información de los hechos, sino en los hechos en sí mismos, de los cuales los componentes de la actual gestión son responsables.

Más allá de estos daños colaterales, el epicentro del problema radica en la crisis económica y financiera del club, que pugnará por vender futbolistas en pos de obtener la oxigenación de esos tres millones de dólares, al tiempo que deberá diseñar un plan de reformulación que le permita reducir el déficit operativo.

En este cálculo de ingresos no está la venta del defensor Franco Escobar a Atlanta United, ya que esos fondos que ingresaron ayer urgían para poder saldar la deuda de haberes con los empleados y plantel, cuya masa salarial mensual ronda los 14 millones de pesos, cálculo en el cual están contempladas todas las cargas sociales.

En este cuadro de situación, un club desesperado por fondos no vende lo que quiere sino lo que puede y es por eso que, más allá de los pronósticos que hacen los dirigentes, asoman como postulantes a ser transferidos el defensor Nehuén Paz y el volante ofensivo Joaquín Torres. Como así el interés que está despertando el rendimiento del volante Brian Rivero.

Por el zaguero Paz circularon versiones sobre hipotéticos intereses de Montreal Impact y River Plate, pero cuentan que al club aún nada formal ha llegado. Mientras tanto, los dirigentes por las dudas finalmente renovaron el vínculo con el juvenil Torres, a sabiendas de que pueden llegar varios ofrecimientos.

En este sentido al parecer ya aprendieron, porque no siempre encontrarán la buena predisposición con la que actuó Escobar, quien dejó dividendos en Newell's cuando contractualmente ya estaba en condiciones de no hacerlo.

Claro que ahora después del clásico hay que esperar qué sucede con Juan Manuel Llop, quien junto a la dirigencia deberá decidir su futuro en este complejo presente, porque tanto para el Chocho o para quien venga habrá un plantel diezmado por las transferencias, con el agravante de que no podrá disponer de refuerzos debido a la carencia de fondos.

Mientras tanto, desde Tribunales se dispusieron medidas concretas y de mayor participación para evitar que la situación institucional colapse, y si bien se le cuestiona no haber ejercido un control más férreo, ahora su acción es más directa, la que oportunamente incluso hasta fue demorada por la apelación que presentó la comisión directiva.

Pese al enojo e incomodidad de algunos directivos, que lejos de encontrar soluciones ofrecieron nuevos escollos a la labor judicial, ahora sí se ejecuta lo dictaminado por el juez en materia de control y fiscalización directa a través del contador Ricardo Schneir, quien como integrante del órgano fiduciario no sólo es uno de los titulares de la cuenta bancaria del club, sino que tendrá la potestad de reorganizar la parte contable, para lo cual dispuso medidas.

"Los directivos saben que si no se alinean en trabajar seriamente en beneficio del club, la intervención asoma como la única salida", le confió ayer a Ovación un especialista jurídico deportivo, en la escalinata de los tribunales provinciales.

Las sucesivas disputas y el estado de fragmentación en el que transcurre la comisión directiva construyen una mirada escéptica sobre el futuro de la actual gestión, no obstante la prioridad institucional hoy en Newell's es encontrar un escaparate de la asfixia económica, para después sí poder resolver la crisis política.

Para ello no sólo tendrá que plasmar las transferencias en ciernes, sino que luego tendrá que buscar una alternativa financiera que le otorgue una certeza temporal para abocarse a la cuestión política y en ese terreno las implementaciones de fideicomisos o fondos financieros, con garantías de inmuebles o futbolistas, aparecen como opciones. Por supuesto que tampoco son de sencilla concreción, porque para ello también se necesita confianza y eso en Newell's es una notable ausencia.

Newell's está sumergido en una profunda crisis institucional, económica, política y deportiva. Para poder salir de ella necesitará idoneidad, responsabilidad y mucha tolerancia. Pero por sobre todas las cosas hay algo de lo que deben ser conscientes: de que siempre se puede estar peor.

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