Ovación

Promotoras, ¿sí o no?

En la F-1 se había decidido retirar a las mujeres de los circuitos pero en Montecarlo resolvieron seguir con la tradición.

Sábado 14 de Abril de 2018

Porristas sí, porristas no. Promotoras sí, promotoras no. En el mundo del deporte no está dicha la última palabra sobre la promoción de competencias con la humanidad de las mujeres en primer plano. El año pasado la dirigencia de Boca Juniors decidió prescindir de la coreografía de las Boquitas, las porristas que arengaban los partidos de la primera división en la Bombonera. Argumentaron que así evitaban cosificar a la mujer y acompañaban la campaña Ni Una Menos.

Luego llegó la decisión de los nuevos dueños de la Fórmula 1: Liberty Media. Ante la presión y el crecimiento del movimiento feminista #MeToo en Estados Unidos, resolvieron que este año no hubiera modelos en las carreras. Hubo voces en contra pero aún así, cuando el mes pasado el alemán Sebastián Vettel se impuso en la primera carrera de la temporada 2018 en Australia, por primera vez no hubo promotoras ni en las grillas de partida ni en los podios ni en los circuitos. Parecía el principio del fin para las modelos de las pistas. Pero no: el presidente del Club del Automóvil de Mónaco, Michel Boeri, anunció el regreso de las chicas al gran premio francés del próximo 27 de mayo.

"Quién soy yo para impedir a 30 chicas que se ganen la vida. Estarán allí sin sostener carteles pero son guapas, forman parte del paisaje de la F-1 y las cámaras seguirán centrándose en ellas", sostuvo el organizador oponiéndose a Liberty Media. Y parece que no será el único que se plante. El viceprimer ministro ruso, Dmitry Kozak, también adelantó que mantendrá la presencia femenina en el Gran Premio de Sochi, el próximo 30 de septiembre.

Sobre estos vaivenes que abren el debate entre la posible cosificación o desocupación de las mujeres, Ovación habló con la doctora en periodismo y ciencias de la comunicación e investigadora del Conicet y el Centro de Investigaciones Feministas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) Florencia Rovetto.

"Las decisiones de retirar a las mujeres de estos espacios laborales me remiten a un trabajo de la colega María Carolina Justo Von Lurzer (titulado "A mover el culo"), quien entrevistó a jóvenes bailarinas de la televisión y comprobó, entre otras cosas, que muchas se formaron en el Colón o en la danza contemporánea y son muy capaces en lo suyo, pero no encuentran trabajo como bailarinas y en cambio como coristas de Tinelli tienen un buen sueldo. No querrían trabajar en eso pero no lo ven como una cosificación porque saben que el Colón no tiene contrato para todas, no es un mercado de trabajo y cuando no hay políticas públicas laborales para estos espacios de expresión, a estas mujeres se les cierran los circuitos y quedan desocupadas. Algo similar pasa con las promotoras, mujeres bellas que tal vez hubieran querido ser modelos y terminaron como promotoras del automovilismo", aseguró Rovetto.

Mujeres hermosas, en ambientes machistas y con poca ropa, no implica necesariamente mujeres que sufran más abusos sexuales que otras. Así lo advierte esta investigadora de la Facultad de Ciencia Política.

"No lo son más que en otros espacios de trabajo como el periodismo, o una ONG como Greenpeace Argentina, donde hoy mismo (por ayer) se conocieron nuevas denuncias por acoso laboral y sexual, hostigamiento y abusos de poder. La violencia sexual y el acoso sexista se da en todos los ambientes y la cosificación en toda la industria cultural y en la sociedad misma".

Antes de ir específicamente a los casos de la Fórmula 1, Rovetto dijo que en el mundo de la moda o de la comunicación también se dan mercados "restrictivos y precarizados" para la mayoría.

"Es medio hipócrita y perverso hablar de cosificación de los cuerpos cuando hay gran cantidad de jóvenes lindas que se gradúan, por ejemplo, en periodismo y como no consiguen trabajo tal vez se convierten en modelos, promotoras o asesoras", reflexionó.

Pero además, la investigadora echó mano a un término feminista, el "purplewashing" (lavado púrpura de la imagen), para abordar el tema de los circuitos.

"En el automovilismo unos pocos mueven millones y millones de dólares, no se cuestionan cómo reproducen el modelo de consumo capitalista ni el uso que hacen del medio ambiente y los recursos energéticos, pero sacan a las promotoras y en algunos casos las reemplazan por nenitos, como dando una imagen más familiar. Se lava la cara de la problemática, puro purplewashing, a tono con el clima de época. Una decisión, por otra parte, tomada por varones. El deporte es androcéntrico, las reglas las construyeron los varones, las formas de comercializarlo también y con esta decisión no dejan de reproducirse estas lógicas, no se las interpela ni se busca salidas más horizontales para varones y mujeres. Hoy, por ejemplo, hay más ligas femeninas en varios deportes, más mujeres los practican, en las Olimpíadas se cansan de ganar medallas pero siempre se visibiliza más la actividad masculina, a ellos se los televisa más, se les hacen más entrevistas".

Para Rovetto, un replanteo genuino de los mecanismos de cosificación de las mujeres y la consecuente mercantilización de su condición de género pasa por otro lado.

"Lo primero que habría que hacer es hablar con ellas, preguntarles a las mujeres que trabajan en la tele o como promotoras qué quieren, qué cambiarían de sus actuales situaciones laborales y pensar con ellas otras opciones. Si el dueño de la Fórmula 1 tomó una decisión unilateral y no les preguntó cómo la estaban pasando, se trata de una actitud despótica que encima las deja sin trabajo. Se suele escuchar que las mujeres trabajan en estas cosas porque quieren. Los varones lo repiten como latiguillo y así no se cuestionan nada. Es como decir que se quedan con el marido golpeador porque les gusta. ¿Tienen otra opción las mujeres? Simplemente habría que preguntarles", concluyó.

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