Newell's está en plena e intensa búsqueda de un entrenador para rearmar el equipo de cara a lo que se vendrá, pero con la vista fija en el 11 de agosto: el día del clásico con Central. Aunque no haya ni surgirá una confirmación plena, lo cierto y concreto es que gran parte de la dirigencia piensa en ese duelo que siempre determina el posterior andar. La racha adversa ante el canalla, el regreso de jugadores históricos y encima, si rompe el mercado con la vuelta de Ángel Di María, no haría otra cosa que elevar aún más la necesidad de no perder por lo que eso significaría.
El presente no es el ideal para la lepra. Se quedó sin entrenador, no hay demasiados nombres en el mercado que puedan elevar el alicaído ánimo rojinegro y debe conseguir refuerzos que enriquezcan el plantel. En el medio de todo eso hay un detalle para nada menor que es vender para conseguir dinero líquido. Y es ahí cuando Newell's se encuentra con la dificultad de que no aparecen demasiadas ofertas y no cuenta con futbolistas vendibles que puedan generar un alto ingreso.
No es nada nuevo sostener que siempre hay una mirada sobre el vecino, de Newell's a Central y viceversa, y hoy eso está latente. La dirigencia sabe que es un partido que puede definir el transitar del resto del torneo: si se obtiene un buen resultado habrá cierta tranquilidad, caso contrario el camino estará demasiado minado.
Hay sobrados ejemplos de lo que sucede por un resultado, algo que no debería ser tan determinante pero lo es. Le sucedió a Mauricio Larriera, cuyo crédito se fue agotando tras caer ante el canalla. "Les dije (a los jugadores) en pocas palabras que hay que masticar y tragar materia fecal", declaró el uruguayo tras el traspié en el Coloso. A partir de esa caída su imagen se fue diluyendo, el respaldo popular se esfumó y su estadía llegó a su fin antes del parate por la Copa América.
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Sin margen para el error
La CD sabe que el inicio de un nuevo ciclo puede renovar las energías, aunque no hay lugar a las equivocaciones en el nombre elegido. El problema es que no aparecen nombres que puedan generar un enorme entusiasmo -hoy asoman como candidatos Alfredo Berti, Javier Sanguinetti y algún tapado-. Los pocos que hay no podrían opacar la llegada de Ángel Di María si se concreta como se piensa y que despertaría una alta repercusión internacional.
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Los únicos que podrían hacerlo serían Gerardo Martino o Marcelo Bielsa, algo que es sabido que no sucederá. O con Lionel Messi, quien en las últimas horas dejó en claro que Inter Miami sería su último club y de esa manera dinamitó cualquier esperanza o ilusión leprosa de verlo con la rojinegra.
Newell's acumula 18 partidos sin poder vencer a Central y pasaron 21 técnicos en once años, números que reflejan una situación preocupante, lacerante y que no pasa desapercibida. Por eso los dirigentes tienen la mirada puesta en el técnico y refuerzos, pero con gran parte del pensamiento en el 11 de agosto en Arroyito.