Anoche, Nahuel Guzmán emprendía el viaje de regreso a México. Luego de la gira con la selección nacional y unos pocos días de descanso en Rosario, desde el lunes retomará los trabajos en Tigres, el club que lo cobijó desde su partida de Newell's en 2014. Pero antes, siempre sorprende. Seguramente para el hombre común, no se trata de ninguna hazaña que se suba a un colectivo público con su hijo en brazos y se traslade como cualquier hijo de vecino. Pero por eso mismo, porque no lo es, porque tiene una exposición importante, no deja de llamar la atención que el Patón, arquero de la selección, se muestre de esa manera. No es común para los de su clase, como tampoco lo son las innumerables veces que sentó una postura social para aplaudir, aunque a algunos no les guste. Cada vez que eso pase, bien vale remarcarlo.

























