Ovación

Matrimonio por conveniencia

Se saluda con un fuerte aplauso que el presidente Raúl Broglia haya blanqueado públicamente lo que hace tiempo le confió a Ovación sobre lo que piensa del vicepresidente segundo Ricardo Carloni

Sábado 04 de Agosto de 2018

Se saluda con un fuerte aplauso que el presidente Raúl Broglia haya blanqueado públicamente lo que hace tiempo le confió a Ovación sobre lo que piensa del vicepresidente segundo Ricardo Carloni. No le viene nada mal a la política de Central un poco de sinceridad a menos de dos meses de las elecciones. Pero faltan destapar varias ollas más adentro del oficialismo. Todavía no se desarmó ese nido de traidores que empezó a construirse mucho antes de que Luciano Cefaratti decidiera no participar del acto eleccionario. Ni un nene de dos años se cree que lo que dijo Broglia sobre Carloni no es el pensamiento unánime del bloque más duro de la agrupación Crece. No está mal creer que una persona no está capacitada para candidatearse como presidente o para ocupar un cargo neurálgico en la próxima gestión. Lo que está mal es no decírselo en la cara y convivir con esa persona como si nada estuviera pasando. Rodolfo Di Pollina, candidato a presidente por el oficialismo, piensa exactamente lo mismo que Broglia sobre Carloni, pero nunca se animará a desafiar al vicepresidente segundo porque lo necesita para tener alguna chance de ganar las elecciones. Ayer hicieron correr como reguero de pólvora que Broglia pediría disculpas públicas porque dijo que Carloni no puede ser candidato a presidente en el espacio político del Foro. Un gesto que Carloni, en diálogo con este diario, no sólo no confirmó, sino que tampoco esperará con los brazos abiertos. Sería otro arrepentimiento forzado de Broglia por el enésimo exabrupto hacia Carloni. Di Pollina sabe, mejor que nadie, que en una pulseada plebiscitaria pierde por escándalo con Carloni. Por eso no quiere que se le cruce de vereda, se encolumne detrás de esta oposición que está más unida que nunca y se lleve su caudal de votos. Para el oficialismo hoy es más redituable hacerle el perverso jueguito de "te quiero conmigo" cuando la realidad es que, si fuera por Broglia y Di Pollina, lo quieren lo más lejos posible. Carloni nunca entrará en la lógica del Crece. Mucho menos con Cefaratti afuera de carrera. No lo quieren y nunca lo querrán. Para el Crece, Carloni es sapo de otro pozo. Si aceptan que se quede en el Foro es para evitar que se vaya. La fórmula electoral Di Pollina-Carloni es como un matrimonio por conveniencia. Que ya atravesó la etapa de la infidelidad y que seguirán juntos pese a los reiterados engaños. La reunión de la comisión directiva de ayer fue otra práctica más de un gobierno alineado al pan y circo. Lo que pasó adentro de la sede de calle Mitre fue simular que todo está bien. A Broglia le dijeron que no vaya y todos se juramentaron que Central está por encima de todo. Lo cierto es que se viven mintiendo y clavándose puñales. Desde siempre, Di Pollina fue el hombre que Broglia pensó para que lo reemplazara en el sillón presidencial. El mandatario canalla nunca dudó que el actual secretario debía ser su sucesor. Se lo confió a quien escribe estas líneas cuando Cefaratti aún mostraba tener apetencias políticas. Podrán desmentirlo o dibujar la situación echándole la culpa al mensajero, pero la verdad es que al presidente nunca le gustó que Cefaratti y Carloni llevaran la voz cantante de la gestión. Mucho menos que Di Pollina, su delfín adentro de la estructura del Crece, viviera a la sombra de los vicepresidentes. No fue obra de una ocurrencia que en la nota con el programa "Estadio 3" reconociera como un error no haber puesto una persona experta en comunicaciones. Fue un tiro por elevación para Carloni, a quien siempre vio permeable a encandilarse con las luces mediáticas.

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