Lucas Giovanni Vega tenía 13 años, era bajito y jugó en las inferiores de Rosario Central. Fue asesinado a balazos en la esquina de su casa de barrio Emaús, hecho en el que otros tres adolescentes resultaron heridos. Nació el 8 de noviembre de 2008 y desde muy chico dedicó su vida a jugar al fútbol.
Con apenas cinco años llegó a la Asociación Rosarina de Fútbol con el club 7 de Septiembre. Dos años más tarde, el 7 de abril 2016, pasó a las infantiles de Rosario Central. “Era de esos delanteros que desgastan a los defensores. Iba, los corría, los presionaba y siempre estaba muy predispuesto para el equipo”, contó a La Capital Raúl Sperling, uno de los directores técnicos que tuvo Lucas en su paso por el club de Arroyito. Además, lo describió como “un chico muy bueno, positivo, que siempre tiraba para adelante”.
En 2019 jugó el torneo de Infantiles de AFA con la camiseta canalla. Debutó con la camiseta número 7 en el triunfo de Central ante Almirante Brown en Campana, donde hacía de local. El canalla se impuso 5 a 0 y Lucas convirtió uno de los tantos de la goleada del equipo dirigido por Sperling. “Me costó acomodarlo en el equipo porque era un poco terco, pero siempre con respeto”, recordó el DT.
En total, el chico firmó 14 planillas: seis como titular y ocho ingresando desde el banco de suplentes. Además del gol de su debut, convirtió frente a San Lorenzo en la derrota de Central 2 a 1 como visitante.
“Era un goleador de los que podría haber dado buenos resultados, se merecía estar ahí en el club”, aseguró Sperling, quien se mostró consternado por la muerte de Lucas y confesó que aún “no lo puedo creer”.
Tras la pandemia, el jugador fue a entrenar de forma intermitente y el pasado 26 de noviembre el club lo dejó libre.
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Rosario Central emitió este martes un comunicado lamentando la noticia. “Desde el Club Atlético Rosario Central lamentamos profundamente el fallecimiento de Lucas Vega, a sus 13 años, quien fuera jugador de nuestra institución en las divisiones infantiles. Enviamos nuestro pésame a la familia en este difícil momento, nos sumamos al pedido de justicia y exigimos el esclarecimiento de la muerte de Lucas”, escribieron.
La noche del lunes, cerca de las 22.30, Lucas estaba con su hermano Javier, de 15 años, y otros amigos de la misma edad. Pasaban el rato como solían hacerlo en ese punto específico del barrio Emaús cuando fueron sorprendidos a balazos. Según la versión preliminar, los agresores pasaron en un auto y gatillaron más de 20 veces, a juzgar por la cantidad de vainas servidas levantadas en el lugar del hecho. Además de Lucas también recibieron balazos otros chicos: Javier, su hermano de 15 años, y Fabricio y Dilan, dos amigos de la misma edad. Los tres quedaron internados en distintos centros de salud.