Pocho

Kily y Pocho, un juego de seducción

El DT de Central habló con Pocho Lavezzi, que se retiró en diciembre, para tentarlo a que vuelva al fútbol y pueda cumplir el sueño de ponerse la camiseta canalla

Lunes 29 de Junio de 2020

Siempre fue vox pópuli que el sueño de Ezequiel Lavezzi (35 años) hubiera sido terminar su carrera deportiva en Central. El Pocho hubiese dado hasta lo que no tenía para cumplirle el deseo a su hijo Tomás de verlo con la camiseta canalla. Pero el destino le indicó otro camino al pibe bonachón que se formó en las inferiores de Coronel Aguirre. Por eso en diciembre pasado confirmó a través de sus redes sociales que se retiraba del fútbol tras finalizar el vínculo con Hebei Fortune de China. Todo estaba dado para que ese libro de un anhelo inconcluso no se abriera nunca más con la idea de escribir otro capítulo. Hasta que Cristian González fue confirmado como el técnico de la primera de Central. También es un secreto a voces la relación de amistad que mantienen Kily y Pocho desde hace años. Incluso, en más de una oportunidad el DT canalla declaró públicamente que “Pocho se muere por ponerse la camiseta de Central y me encantaría dirigirlo”. Y en consonancia, el ex jugador de la selección argentina supo confiarle a su entorno que “le hubiera encantado ser dirigido por el Kily en Central”.

González fue oficializado el miércoles pasado como técnico de Central y una de las primeras cuestiones que lo movilizó fue agarrar el teléfono y llamarlo a Lavezzi. Fue una comunicación de dos amigos entrañables, fanáticos de Central, aunque esta vez el Kily habló como entrenador. Sin entrar en detalles, porque realmente sólo ellos saben lo que se dijeron, la pretensión del DT fue tocarle las fibras íntimas a Lavezzi y entusiasmarlo con la posibilidad de que revea la decisión de seguir en la comodidad de un jugador retirado. El Kily entiende, sobre todo en este escenario de una vuelta del fútbol incierta, que Pocho todavía está a tiempo de cumplirle el deseo a su hijo y a toda la familia de entrar al Gigante con la camiseta de Central.

Lavezzi se encuentra en Europa desde hace meses y en cada publicación en las redes sociales se lo ve disfrutando de esta etapa de ex futbolista. Aprovecha para visitar amigos de la vida y también a aquellos con los que vivió los mejores momentos de su carrera. Hace unos días estuvo en París junto a Angel Di María (ver aparte) y uno de los tópicos de la charla entre ellos fue la asunción de González en Central. Fideo, otra debilidad del Kily, también le come la cabeza a Pocho para que se dé el gran gusto de su vida y vuelva a jugar aunque sea algunos partidos en Central.

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Pocho Lavezzi grita un gol en el Hebei Fortune de China.

Pocho Lavezzi grita un gol en el Hebei Fortune de China.

Si bien Lavezzi no comulga con la rutina de un futbolista que se encuentra en plena actividad, igual se sigue entrenando como si lo estuviera. Además, si algo caracterizó a Pocho fue su facilidad para ponerse en óptimas condiciones físicas y futbolísticas. Es cierto que en los últimos tiempos lo tuvo a maltraer una lesión en la rodilla derecha tras operarse de meniscos y cartílagos y eso también lo empujó a retirarse.

La charla telefónica entre el Kily y Pocho quedó en el típico llamado de alguien que intentó encender de nuevo el fuego sagrado por tratarse de Central. No más que eso. Seguro habrá otra comunicación en la que González buscará seguir activando los resortes emocionales de Lavezzi, pero de ahí a pensar que Pocho revertirá su determinación para jugar en Central hay un océano de distancia.

Para el Kily sería un gran sostén anímico y futbolístico convencer a Pocho y sumarlo a un plantel que imagina con una masiva promoción de pibes de las inferiores. Le encantaría tenerlo junto a Marco Ruben como ejes referenciales dentro de un grupo que necesitará de gente experimentada para marcarles el camino a los chicos. En caso de que Pocho diera el sí, de la cuestión económica ni se hablaría. Si Lavezzi vuelve a ponerse los cortos será sólo para darles el gusto a su hijo Tomás, a toda su familia y también para sacarse esa espina de vestir la camiseta del club que es hincha. Si firma un contrato sería más que nada para darle un marco legal al regreso. Si algo nunca haría Pocho es cobrar un vínculo si no lo merece por lo que está demostrando adentro de la cancha. Forjó una carrera inmensa en lo futbolístico y en lo económico. Tampoco le resultaría traumático ponerse a tono físicamente en este contexto en el que los jugadores profesionales hace más de 100 días que entrenan en sus casas y con rutinas vía Zoom. Habrá que ver en qué termina este juego de seducción del Kily para convencer a Pocho de que vuelva a jugar. Lo cierto es que mucho antes de asumir como técnico de Central, cuando el ciclo de Cocca parecía intocable, González le confiaba a Ovación lo siguiente: “Cuando sea técnico de Central me encantaría dirigir al Pocho”. Capaz que ese deseo se le cumple.

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Lavezzi visitó a Di María en París y hablaron de Central.

Lavezzi visitó a Di María en París y hablaron de Central.

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