"Se me bajó la persiana y no recuerdo lo que me pasó", dijo el habilidos volante de Vélez, Iván Bella, que el último viernes por la noche, tras la victoria de Newell's sobre el equipo de Liniers por 3 a 1 asustó a todos cuando se desvaneció en el medio de la cancha y comenzó con convulsiones.
Fue un momento de mucha tensión y preocupación, pero que por suerte termnó bien, puesto que el jugador, tras ser asistido por el médico de Newell's Juan Ignacio Bóttoli -el primero en llegar- y de Vélez, se recuperó y fue trasladado a una clínica de Ramos Mejía, donde se recuperó y le hicieron todos los estudios.
Pese a que las primeras informaciones hablaban de un principio de epilepsia, luego, tras los estudios, se supo que se debió a los golpes que sufrió en la cabeza durante el partido.
"Fue un susto, no reconocía a nadie. En la Clínica me hice todos los estudios y no era nada", explicó el jugador sobre el momento del desmayo; aunque luego agregó: "Recuerdo una jugada que me caigo dentro del área de cabeza sin apoyarme. Después salgo a correr, termina, saludo a Bernardi y no me acuerdo más de nada porque se me bajó la persiana".
Cuando se le comentó el apoyo de todos, tanto de Vélez como de Newell's, el mediocampista no tuvo más que palabras de agradecimiento para todos, pero especialmente para la gente de Newell's. "Muy contento por eso, me preguntaron y me llamaron los médicos de ellos (Newell's), así que no tengo nada más que palabras de agradecimientos para todos. Dicen que saludé a algunos, pero no me acuerdo, estaba medio tonto, aunque después me pude ir comunicando con todos".
Bella también relató que, pese a que sus allegados no querían que las viera, ayer vio las imágenes de lo que sucedió para entender un poco más lo que pasó. "Las ví recién ayer porque no las había visto. La verdad que son muy impactantes. Por la televisión pude observar que se asoma el médico de Newell's, que vino muy rápido; estoy agradecido a él y a todos los chicos del plantel, que no les importó que hayan ganado, ni el resultado. Les importó la persona, el hecho que yo esté tirado en el piso, asi que muy agradecido a ellos".
Y enseguida rescató el gesto, algo que no es muy común en el fútbol, y menso en el argentino, donde parece que más que rivales los jugadores son enemigos en muchas ocasiones. "Jugás al fútbol y siempre pensás que tenés un enemigo enfrente. Pero a la hora de la persona, eso no se vio. Yo estaba tirado en el piso y enseguida tanto el cuerpo médico como los jugadores de Newell's estuvieron al lado mío".
Por lo pronto, el futbolista agregó que "ahora tengo que estar 10 días sin hacer nada".


























