Berna.- La selección de Holanda dejó groggy a la campeona del mundo Italia, al
propinarle hoy una histórica paliza por 3-0 en Berna, en su debut en el Grupo de la Muerte de la
Eurocopa de Austria-Suiza 2008.
Los naranjas marcaron en el primer tiempo por intermedio de los jugadores del Real Madrid
Ruud van Nistelrooy y Wesley Sneijder, a los 26 y 31 minutos respectivamente, y sentenciaron la
impensada goleada a los 79', con un tanto de Giovanni van Bronckhorst.
Italia pagó un caro precio por la ausencia del lesionado Fabio Cannavaro: su defensa hizo
agua por el centro con una pareja de zagueros -Marco Materazzi y Andrea Barzagli- que no estuvo a
la altura de las circunstancias.
En cambio, Holanda se tomó revancha de la dolorosa derrota sufrida ante la azzurra en semis
de la Eurocopa 2000 y presentó sus credenciales de candidata al título con una victoria que la
catapultó al primer lugar del Grupo C, por delante de Francia y Rumania, que decepcionaron al
empatar a cero en el primer turno. Italia quedó en último lugar, obligada ahora a ganar sus
restantes dos encuentros para pasar a cuartos de final.
El partido en el Stade de Suisse arrancó de ida y vuelta, y el mediocampo era apenas una zona
de tránsito rápido con la pelota. Italia arrimó peligro con un par de centros para su gigante Luca
Toni, pero tanto el delantero del Bayern Múnich como sus colegas de ataque, Antonio Di Natale y
Mauro Camoranessi no estuvieron precisos en la resolución final.
Tras un primer cuarto de hora parejo, la Holanda dirigida por Marco Van Basten empezó a
inclinar la cancha. Avisó con un par de llegadas de Van Nistelrooy y un cabezazo hacia atrás de
Marco Materazzi que casi rompe el cero.
Y luego llegó la ráfaga que liquidó el pleito. Gianluigi Buffon despejó con los puños un tiro
libre en forma de centro y la pelota cayó en los pies de Sneijder, quien sin más trámite disparó al
arco. Y el olfato goleador de Van Nistelrooy se hizo presente al desviar el balón y dejar sin
resistencia al portero italiano, hoy capitán por la ausencia de Cannavaro.
Enseguida Toni se ganó la primera amarilla del partido por protestar airadamente un aparente
fuera de juego de Van Nistelrooy, que al tocar el balón tenía por delante sólo a Buffon. Christian
Panucci estaba del otro lado de la línea de cal, como consecuencia de la jugada anterior, pero de
todas formas habilitaba, según un reciente cambio en la reglamentación en la ley del offside.
Corrían 26 minutos, y apenas cinco más tarde sobrevino el segundo mazazo para el equipo de
Roberto Donadoni, en lo que fue una obra maestra holandesa del contraataque: rápido, fulminante,
efectivo.
Van Bronckhorst salvó sobre la línea tras un córner y salió disparado hacia adelante por la
banda izquierda; ya en campo italiano recibió el pelotazo y hizo un cambio de frente inmediato para
la cabeza de Dirk Kuyt. El hombre del Liverpool la bajó para que Sneijder, que llegaba de atrás
sacara un latigazo de derecha ante la sorpresa de Buffon, que apenas atinó a reaccionar.
Y los naranjas se pudieron haber ido 3-0 arriba al intervalo, si no fuera por el pie derecho
del portero de la Juventus que evitó el doblete de Van Nistelrooy, que por entonces ya se filtraba
en el área rival como si fuera el dueño de casa.
Italia no mostró ninguna respuesta futbolística en ese tramo final del primer tiempo, y
apenas arrimó peligro con un par de remates de Di Natale. La gran pregunta era si volvería del
vestuario con otra actitud y sobre todo, con las ideas más claras.
¿Echaría mano Donadoni del talento de Alessandro del Piero, espectador de lujo de la debacle
de su equipo? Lo hizo, pero antes el cuestionado entrenador sacó a Materazzi para poner a Fabio
Grosso, también defensor pero con más proyección de ataque.
Y a los 64' fue el turno de Del Piero, sustituto de Di Natale. El veterano delantero se las
arregló para contagiar a los tifosi en las gradas y también a sus compañeros. Entonces llegaron
tres ocasiones claras, una desperdiciada increíblemente por Toni, y otras dos -un desborde de
Grosso y un tiro libre de Andreas Pirlo- conjuradas por el excelente portero holandés Edwin van der
Sar.
Y a once del final, Holanda sentenció la histórica goleada a los 79, en otro contraataque
letal: tras una salvada de Buffon, van Bronckhorst cabeceó al gol, y en el camino la tocó Gianluca
Zambrotta. Un par de minutos después el travesaño le negó el cuarto al sustituto Ibrahim Affellay.
Pero la obra ya estaba consumada, con Italia en la lona y los hombres de Van Basten levantando los
brazos en el centro del ring. (DPA)




























