Ovación

"En un gol a Independiente imité la voz de Santoro y engañé a Pastoriza"

Roberto Artemio Gramajo, el wing izquierdo de Rosario Central de los años 70, recuerda el encuentro que le ganaron 5 a 3 al rojo en Avellaneda en una charla con Ovación.

Domingo 06 de Enero de 2019

No. El tiempo no pasó por la vida del Chango Gramajo. Salvo por unas canas y una pancita de ex jugador, los 20 años parecen haberse quedado a vivir en Roberto Artemio Gramajo, aquel wing izquierdo que la rompía en Central en los 70, y que hoy canta 71.

"El 2 de octubre del 70 le íbamos ganando 4 a 3 a Independiente en la cancha de Racing, con tres goles míos, y cuando faltaban diez minutos me avivé y les metí el cuarto, el del 5 a 3. (Omar) Pastoriza tenía la pelota en el medio y fui de atrás e imité la voz finita de (el arquero Pepé) Santoro. «¡Dámela corta, dámela corta!», le grité, Pastoriza se la tiró a Santoro, lo anticipé, la metí y ganamos 5 a 3. «¡Santiagueño hijo de puta!», me gritó el Pato en la cancha, pero después vino al vestuario a pedirme disculpas y me dijo «perdoná Chango, estuviste bien, esos son los jugadores que me gustan, los pícaros»", recuerda Gramajo su mejor partido en Central.

Aquel viernes a la noche, Central le ganó al Independiente que dos años después saldría campeón de América un partido inolvidable, cuando recién comenzaban a televisar el fútbol en blanco y negro, en el viejo Canal 7.

"En este partido que hice los cuatro goles tengo el récord de tantos de un equipo más chico a uno más grande, sin haber hecho ninguno de penal, y el récord de hacer cuatro de visitante", se ufana el Chango, que viste una camisa lila con una gran cruz de plata al cuello, pantalón negro y zapatos náuticos marrones.

¿Te acordás cómo fueron tus tres primeros goles a Independiente?

En el primero lo pasé a Comisso y se la toqué por arriba a Santoro. El segundo fue un centro desde la derecha de Hijitus Gómez y le metí un cabezazo al ángulo. Je, y eso que yo no cabeceaba ni en los velorios. Y en el tercero lo gambeteé a Mírcoli y se la toqué a un costado a Santoro.

¿Quién era el mejor jugador de aquel Central campeón del 71?

El Pato Colman, porque manejaba todos los hilos. Colman hizo las jugadas de los dos goles a San Lorenzo en la final de 71. Claro. En ese partido le dije a Poy «dejá de hacer la vueltita y dámela que salimos campeones». Y así fue. Y a Pascuttini le dije: «Dejá de pararla de pecho que tenés un resorte. La paró, la agarró el Gringo Scotta y nos hizo el primero.

Contá cuando el Chango Cárdenas te atajó un penal.

Fue en la cancha de Central, un día que perdimos 3 a 2 con Racing. Landucci lo pateó, Guibaudo se adelantó y lo atajó, y lo amonestaron. Lo pateó de nuevo y otra vez se adelantó y lo atajó, y lo echaron. Entonces lo pateé y le pegué al Chango Cárdenas en la frente. Después dijeron que lo arreglamos los Changos para hacernos famosos.

Un promedio de un gol cada tres partidos

El Chango Gramajo, que llegó a Central por 4.750.000 pesos moneda nacional en 1970, metió 51 goles en 159 partidos, con un promedio de casi un tanto cada tres encuentros.

Después de Central jugó en Panatinaikos de Grecia, el Flaco Menotti lo llevó un año a Huracán cuando quedó libre, y después jugó en Instituto, Quilmes y en 1987 en Olimpo de Laborde. "Ahí jugaba con la camiseta de Central contra (el extinto ex delantero de Newell's Santiago) Santamaría, que jugaba en Deportivo Recreativo, que tiene la camiseta de Ñubel".

El Chango vive en la localidad cordobesa de Laborde, pero estuvo hace poco en Rosario invitado por los dirigentes de Central, que le dieron un carné de "Idolo máximo".

¿Cómo te tratan cuando venís a Rosario?

De primera. Todo lo que soy se lo debo a los hinchas de Central, que me pusieron Chango, y que no me dejan ni caminar por la calle ni pagar nada. Vengo en el Expreso Casino, donde cebo mate; desayuno en el Bar San Antonio; almuerzo en el Bar Dalia; ceno en Pico Fino y me empilcho en Gustavo La Rosa.

¿Cómo es tu vida en Laborde?

Vivo con mi esposa, Teresita, y tengo tres hijos, 11 nietos y tres bisnietos. Me despierto con los pájaros porque les canto.

"Iba a jugar en Ñubel"

"Yo iba a ser jugador de Ñubel porque (el extinto DT Francisco) Erausquin era el delegado de Ñubel en Santiago y me fue a ver jugar a Central Argentino de La Banda, que era mi club porque Santiago es otro país. Iba todo bien, pero ellos querían plata y Ñubel le quiso pagar con butacas, entonces (el entonces presidente de Central Adolfo Pablo) Boerio viajó a Santiago, recomendado por Briendo, que era delegado de Central en Santiago", sorprende Gramajo.

Contá el gol que hiciste en un clásico de 1970, que ganaron 4 a 1 en el Parque.

Fue el 15 de noviembre de 1970, un día que hacía un calor terrible en el Parque. El primer tiempo terminamos 2 a 0 con goles del Porra Bustos, uno de cabeza y otro de tiro libre. En el segundo metí uno de penal y en el último quedó una pelota boyando en el medio, Poncini iba a despejar y yo se la robo de cabeza, desde atrás, y me voy. Los paso a Musante y a otros tres y a Fenoy, casi se me va por la raya de fondo, y la toqué al gol, esperé que entrara diez centímetros y que el línea corriera para el medio porque cuando el línea empieza a correr no te lo pueden anular ni con el VAR ni con el almacén.

¿Es verdad que agarraste la pelota con la mano y la levantaste para festejar el gol?

No. La agarré con la mano y me la llevé abajo del brazo. Lo que pasa es que los rosarinos dicen que pescaron un pescado de cinco kilos, pero el pescado pesa dos kilos. A ver: ¿qué pesa más, un kilo de chancho o un kilo de pollo?

Pesan igual.

No, señor. Pesa más un kilo de pollo.

¿Por qué?

Porque pesa un kilo y pico.

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