Newell's

El pizarrón esta vez no dio buen rédito a Kudelka

Villarruel no hizo olvidar a Cacciabue y Salinas aportó poco arriba. Ambos debutaron de titular.

Sábado 05 de Octubre de 2019

Hasta el momento Frank Kudelka había tenido la virtud de encontrarle el reemplazante adecuado a los jugadores que perdía por lesión, como fueron los casos de Mauro Formica y Facundo Nadalín. Por el Gato había respondido Denis y por Nadalín cumplió con creces Angelo Gabrielli. Pero ayer tuvo el desafío de buscarle el sustituto a Jerónimo Cacciabue y Lucas Villarruel estuvo muy lejos de aportarle juego y dinámica al mediocampo rojinegro. Además, tampoco tuvo rédito la apuesta táctica de incluir a Rodrigo Salinas por Alexis Rodríguez. Así, el pizarrón del DT rojinegro no lució aceitado ante Banfield, que logró llevarse el punto que vino a buscar al Coloso y hasta pudo dar el batacazo.

Cacciabue se desgarró en la Bombonera y Villarruel era el candidato natural para reemplazarlo. Pero ayer al volante que llegó como refuerzo se lo vio impreciso en los pases y a destiempo en la marca. En la etapa inicial jugó por la izquierda y en el complemento a la derecha, pero no se encendió. Fue reemplazado por Aníbal Moreno al final y el juvenil tampoco entró en juego .

Mientras que Salinas tuvo movilidad y busco retroceder a pedir la pelota, pero le costó darse vuelta y enfilar al arco. Y de arriba perdió más de lo que ganó con los centrales del Taladro. Fue reemplazado por Alexis Rodríguez. Su único intento fue una media chilena imprecisa.

Newell's terminó jugando del medio hacia adelante con Fernández y Moreno en el doble cinco; Maxi de enganche; y arriba Alexis, Albertengo e Insaurralde (entró por Denis de flojo partido). tampoco pudo desnivelar.

No convirtió ocho fechas después

Se terminó la cuota goleadora de Newell's por partido. El equipo de Kudelka siempre convertía, incluso en la anterior actuación más baja en el torneo, ante Vélez (1-3) en Liniers. De hecho era el único hasta anoche que había convertido siempre. Que ayer no haya gritado un gol es comprensible, porque no llegó nunca a fondo y Banfield hizo lo necesario para que eso no ocurriera. La ambiciosa postura rojinegra no se trasladó a la cancha. Será una cuestión a corregir. Lo positivo es que hasta ayer siempre supo cómo hacerlo.

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