Ovación

El equipo tuvo la mística del Chocho

El ciclo de Llop necesitaba un triunfo del calibre que tuvo el 3 a 1 en el Monumental. El DT leproso logró que sus jugadores no claudiquen en el sacrificio y el juego para revertir la desventaja millonaria. Fue el mejor envión de cara a Racing y el clásico que se viene en el Gigante.

Martes 28 de Noviembre de 2017

Todavía resuenan los ecos de la estupenda victoria leprosa del domingo en el Monumental. Es cierto que en las fotos más destacadas del memorable triunfo rojinegro están las atajadas magistrales de Luciano Pocrnjic y también los festejos de los goles de Luis Leal, Brian Sarmiento y Héctor Fértoli. Ellos terminaron siendo los autores materiales de la faena y la tapa de los diarios de ayer, pero no hay dudas de que hay un autor intelectual de la conquista que tiene nombre y apellido. Se trata de Juan Manuel Llop, un técnico que conoce al club del Parque como el patio de su casa, que aceptó dirigir al equipo en la compleja situación económica que atraviesa la institución y que jamás puso excusas ni se quejó de ninguna situación adversa. Por eso si hay alguien del mundo Newell's que merecía esta victoria revitalizadora desde todo punto de vista no es otro que el entrenador: el Chocho Llop.
El DT rojinegro llegó al club a mitad de año tras la dolorosa salida de referentes históricos como Maxi Rodríguez y Nacho Scocco. Y de un recambio total del plantel protagonista que tuvo al frente a Diego Osella. Mauro Formica, Néstor Moiraghi, Facundo Quignon y hasta el resistido Joel Amoroso (que incluso arrancó la Superliga en Newell's antes de emigrar a préstamo a Belgrano) también formaron parte de la gran sangría que hubo en el grupo. Y en este contexto de arrancar de cero, de armar un equipo nuevo y de trazar otras coordenadas futbolísticas, el Chocho no dudó en aceptar el llamado de su segunda casa para ponerse al frente de la primera división.
Y así arribó Llop. Con bajo perfil, compenetrado exclusivamente en su trabajo de DT, aceptando los recursos acotados que había para traer refuerzos y sacándole petróleo a las inferiores. Siempre optimista y jamás poniendo excusas de ocasión para salvar el pellejo ni salvaguardar la idolatría que supo lograr como futbolista multicampeón en el Parque.
Claro que un equipo serio no se arma de la noche a la mañana y en esta misión compleja todavía está trabajando. En la Superliga, como era previsible, el inicio no fue sencillo y la irregularidad individual y colectiva es una constante. Por eso la victoria del domingo en el Monumental debe ser tomada como un envión futbolístico y motivacional para cerrar de la mejor manera el 2017. Hasta acá es el punto más alto del nuevo ciclo.
Hay que aclarar que contra River el equipo leproso no funcionó como un relojito suizo, pero sí demostró valentía para plantarse con carácter y fútbol osado en un escenario siempre complicado. Porque los rojinegros en vez de sacarse de encima la pelota la utilizaron para atacar al rival en base a pases filtrados y gambetas atrevidas. Incluso en desventaja, la Lepra no se rindió y siguió intentando hasta las últimas consecuencias.
Y en esta búsqueda irrenunciable está el mensaje claro del entrenador de no rendirse jamás. Porque Joaquín Torres siguió gambeteando y desbordando. Luis Leal no perdió la fe, conectó el cabezazo goleador del empate y luego encaró como una pantera imparable rumbo al arco en la jugada que derivó en el penal. Allí desde los doce pasos clavó el segundo Brian Sarmiento, que en la etapa inicial se había deglutido dos goles claros y eso no lo hizo claudicar. Y el tercero fue obra de otro "carasucia" como Héctor Fértoli, que entró a jugar los minutos finales y en la primera que tocó la quiso pisar y la pelota se le fue de la cancha. Pero después metió una corrida magistral y con la fuerza de un rayo burló a Leonardo Ponzio y estampó el 3 a 1 final.
Por eso Newell's dio una prueba de vitalidad en un momento complejo, tanto en lo que era el partido ante River como en su presente en la Superliga. El equipo venía contrariado con los resultados y el arco de enfrente estaba clausurado. Pero la Lepra no se entregó mansamente a la adversidad, buscó ser protagonista de su propio destino y logró ponerse de pie con la tremenda victoria del Monumental.
El gran mérito de Llop es no armar un equipo mezquino ante la urgencia de sumar puntos. Al contrario, el Chocho apuesta por jugadores de buen pie y desparpajo del medio hacia adelante y la remontada lograda ante River le da la derecha al DT.
Además banca a los pibes. Por eso Franco Escobar tomó la posta de Bruno Bianchi y cumplió. Leonel Ferroni también está haciendo sus primeras armas y alterna con otro juvenil como Milton Valenzuela. En la mitad de la cancha Braian Rivero luce cada vez más sólido. Arriba Joaquín Torres, a puro potrero, ya es la revelación leprosa del semestre. Y Héctor Fértoli es otro delantero endiablado que demostró que con espacios es letal.
El Newell's de Llop sigue en formación. El equipo debe crecer muchísimo en todas las líneas, pero lo positivo del domingo es que demostró entereza futbolística para salir a flote con armas nobles: sucesión de pases, gambeta hacia adelante y espíritu de lucha inclaudicable.
El equipo leproso del Monumental transmitió la mística del Chocho en su época de jugador. Es apenas un escalón de una larga escalera. Pero Newell's tenía que dar este paso al frente de fútbol y carácter. Y de la mano de su técnico lo logró. El fin de semana viene Racing al Parque y después será la apasionante visita a Central. Otros dos desafíos colosales para el DT y sus muchachos.


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