Central

El 9, con el ADN del gol

Marco Ruben volvió a ser él con la camiseta auriazul. Y lo hizo con un repertorio distinto en sus tres gritos en la victoria sobre Arsenal: de penal, con derecha y de zurda. Lleva 79 y está a 15 de igualar a Kempes y a 3 de Bauza.

Martes 03 de Marzo de 2020

A los 9 como Marco no se los discute. Y se los espera. El gol está en su ADN. No es casualidad que sea uno de los diez máximos goleadores históricos de Central con 79 conquistas. Además, está a 15 gritos de igualar nada menos que a Mario Alberto Kempes. Claro, no será sencillo que lo iguale. Lo más probable es que sí logre alcanzar y pasar al Patón Bauza, que sumó 82 en su carrera. En 90’ Ruben cambió las críticas por la falta de goles a su regreso de Brasil a que se hable de su repertorio goleador por el triplete en el triunfo ante Arsenal por 3 a 1 con sus tres definiciones: la primera de penal, la segunda picándola con derecha y la tercera de zurda.

   Así son las cosas con los goleadores como es el 9 canalla. Y ni hablar en el hoy de Central, basta con mirar que con estos tres gritos ya alcanzó a los que señalaron Sebastián Ribas y Claudio Riaño, y está a uno de los que hizo Ciro Rius. Y Marco Ruben sólo lleva 6 cotejos desde su regreso.

   “Me tocó varias veces pasar por momentos sin convertir. Esta vez me tocó marcar los tres y me voy contento con esto, y en especial con el triunfo”, contó el goleador en sus sensaciones a poco de finalizar el partido del domingo en el Gigante.

   Claro, se esperaban sus goles ya desde el regreso con Huracán, el 24 de enero. Y partido a partido se le sumaba la racha de sequía porque se contaba que el último grito vestido de canalla había sido el 14 de mayo de 2018 ante Estudiantes (1-1). Sin embargo, la realidad es que luego marcó en su despedida rumbo a Paranaense de Brasil, cuando de penal convirtió el primero de la goleada por 6-0 a Juventud Antoniana, por Copa Argentina, el 2 de agosto de ese mismo año.

   Fue en un 2018 olvidable para el goleador canalla. Es que después del cabezazo goleador para la victoria por 1-0 sobre Boca, el 20 de noviembre de 2017, en 30 partidos sólo marcó esos únicos tantos frente al pincha y los salteños.

   En la despedida se llevó sus gritos a Brasil, donde en Paranaense convirtió 11 (4 en el Brasileirao, 6 en la Libertadores y 1 en la Recopa Sudamericana) en 43 partidos y los destacados fueron los 3 a Boca por la Copa Libertadores, el 3 de abril de 2019.

   Eso muestra que sus condiciones goleadoras estaban intactas, sólo había que esperar que se le abriera el arco.

   Así fue el domingo en Arroyito. De penal se le abrió el arco. Y de qué forma. No lo pateó bien pero entró al medio del arco y Central se fue 1-0 al descanso.

   Ya despojado de la “malaria”, exhibió su clase para definir la perfecta asistencia del uruguayo Federico Martínez para picarla por arriba del arquero. “Decidí en el momento”, simplificó Marco al contar el 2-0 parcial en el Gigante.

   Mientras que a la tercera definición la esperó en el punto penal, vio venir la pelota desde la derecha y le dio con la cara interna del pie izquierdo, como si nada fuera, simplemente para enloquecer una vez más a ese enfervorizado hincha canalla que siempre lo bancó y lo tiene ahí arriba como uno de sus goleadores máximos.

   “La gente estaba esperando mis goles y por suerte esta vez pude cumplir”, aceptó Marco.

Ahora le queda seguir alimentando su romance con el gol, tal vez en La Paternal (sólo le hizo uno en 2015 en el Gigante), quizás en el primer partido de la Copa Superliga frente a Colón (gritó 3, dos de penal, uno de ellos en el Gigante de Arroyito en 2015). Seguro se escucharán más gritos del 9 que volvió a mostrar que tiene vigente su ADN del gol.

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