El triunfo por penales, otra vez las manos mágicas de Fatura Broun y el pase a los 16avos de final y nada más. No más que eso. Claro, la alegría del final fue incontenible por parte de los hinchas, que sufrieron a más no poder después de unos 90 minutos muy flojos por parte del equipo y contra eso hay muy poco que agregar. Pero en el análisis fino quedará esa incapacidad del canalla de poder marcarle diferencia a un Douglas Haig que recién jugó su primer partido de la temporada, al que le iba ganando y contra el que, en ciertos pasajes, llegó a sufrir. De todos modos la Copa Argentina tiene estas cosas y en los últimos tiempos Central si no sufre no vale. Acá cumplió con su cometido, el de pasar de fase (tras igualar 1 a 1 y ganar por 4 a 3 en los penales) y quedar a la espera de Barracas Central o San Miguel, pero se también se llevó unas cuantas materias para estudiar.
La clasificación no era poca cosa para este equipo de Russo que aún mantiene expectativas de clasificación en la Copa de la Liga, y desde esa arista la cosa resultó más que fructífera. Porque haber ido a la Paternal a intentar ganarle a Argentinos Juniors con una eliminación bajo el brazo hubiese sido un peso demasiado grande. Ahora lo hará sabiendo que tiene muchísimo por mejorar, pero el aliciente de saber que en esta Copa Argentina, que es uno de los grandes objetivos del año, todavía lo tiene como competidor.
De manera inmediata Central le tomó la mano al partido y maniató a un Douglas Haig que sintió la diferencia de ritmo. Volcando el juego preferentemente por izquierda, el canalla fue incisivo, con un Campaz que se cerraba para que Coyote Rodríguez tuviera paso. Y por ahí empezaron a llegar las chances. Primero con un remate de Campaz en el que Carrera llegó antes que Cervera. Y en esa supremacía Central pareció encontrar la llave del partido, en ese centro de Coyote que Cervera conectó de derecha para abrir el marcador. El contexto era de un partido tranquilo, sin sobresaltos, pese a ese remate de Caballucci que Broun alcanzó a desviar (el árbitro cobró saque de arco).
Pero lo de Central no se detuvo y tenía todo para ampliar la diferencia, porque lo demostraba en un trámite que Douglas padecía más de la cuenta. Módica lo tuvo de zurda y Cervera no llegó a conectar tras el centro-tiro al arco de Campaz. Pero fue lo último de un canalla que de repente se adormeció, perdió la pelota y empezó a sufrir.
Fue cuando empezó la acción de Broun. Primero con una gran tapada en el cabezazo furibundo de Olego y después parapetado ante el taco otra vez del 9. Pero en la tercera llegó la falla de Fatura, cuando quiso atrapar de aire, la pelota se le escapó y Olego sólo tuvo que empujarla, a cinco del final de una primera etapa en la que Central se enemistó definitivamente con la pelota.
Tras el regreso de los vestuarios lo de Central siguió complicado, pero por impericia propia. Porque Douglas resignó protagonismo y le dio el balón, pero el canalla siguió evidenciando falta de claridad, sin poderle sacar jugo a esa tenencia casi exclusiva. A tal punto que
Russo metió tres cambios porque veía que sus jugadores más desequilibrantes estaban fallaban una y otra vez. Hubo un zapatazo cruzado de Martínez muy desviado, un cabezazo de Abel Hernández que dio en el palo y un remate de Lo Celso cerca del ángulo. Todo en medio de un partido en el que Douglas ya jugaba claramente con el correr de los minutos. Hacia atrás el canalla transitaba un partido medianamente tranquilo (sobre el final hubo un cabezazo de Olego que se fue cerca), pero del medio hacia adelante era una canción desesperada.
Y todos esos nervios que fue acumulando el canalla se hicieron más visibles todavía en esos ocho minutos de adición, de apatía absoluta, en los que Douglas le sacó un par de contras peligrosas. Una de ellas terminó con un muy buen achique de Broun sobre Olego. Y así fue como llegó ese momento que nadie imaginó después de aquel gol de Cervera, el del sufrimiento de los penales, donde una vez más las manos de Fatu Broun volvieron a hacer de las suyas para espantar la angustia y abrazar la calma.