Hasta la fecha diez del torneo Newell’s fue un equipo sólido atrás, aguerrido en el mediocampo y contundente en la ofensiva. Su principal virtud era no perder el orden, ahogar a los rivales con una presión asfixiante en la zona de volantes y cuando la pelota terminaba con un centro en el área de enfrente el riesgo de gol era inminente. Con esta receta de eficiencia y cuchillo entre los dientes, Newell’s cosechó 18 puntos de los primeros 30 en disputa. Pero en la fecha 11ª, cuando la formación de Ricardo Caruso Lombardi se ilusionaba con olvidarse del riesgo del descenso y estaba a un paso de la clasificación a las copas internacionales, fue a la Bombonera y trastabilló con Boca. Allí comenzó el tobogán en rendimiento y resultados. Es que de las últimas 18 unidades sólo rescató 4 porotos. Es indudable que las lesiones que sufrieron varios titulares complicaron el panorama, pero esta no es la única razón del pronunciado y alarmante bajón que experimentó el conjunto rojinegro. ¿Qué le pasa a Newell’s?





























