Básquet

Atalaya la peleó duro pero al final perdió ante Regatas

Cayó en el Ornati con Regatas y no pudo forzar el 5º juego. Gran experiencia igual.

Viernes 27 de Abril de 2018

Hay aplausos, hay llanto, hay festejo de los jugadores con la hinchada. Lo increíble es que la imagen pertenece al equipo que perdió 81 a 75 y quedó eliminado por 3 a 1 en los octavos de final del torneo Federal. Los ganadores, incrédulos en la mitad de cancha no pueden hacer más que reconocer semejante muestra de cariño y aplaudir también.


Atalaya perdió con Regatas de Concepción del Uruguay en su propia casa pero le regaló a la ciudad una temporada de emociones que hace rato no se veía. Contagió y entusiasmó. Eso es invalorable.

El primer parcial fue vertiginoso y estuvo marcado por la pobrísima efectividad, pero dentro de un partido muy flojo. Atalaya pudo llevar el duelo a un juego de bajo goleo, alta velocidad y buena defensa contra los internos en el poste bajo.

El segundo segmento estuvo plagado de errores y los lapsos de buen básquet fueron escasos. En ese marco, Regatas sacó ventaja por su mayor peso específico, aunque los locales batallaron desde la defensa para seguir en partido.

En el tercer cuarto llegaron los triples. Se encendieron Memo Rodríguez y Jorge Banegas en el equipo visitante pero Atalaya respondió con lo suyo para armar un buen cotejo. Federico Pérez ingresó bien y se sumó a Maxi Yanson y Jordi Godoy para pasar al frente 58 a 57 en el mismísimo final del tercer cuarto. El estadio era una caldera.

Al ritmo del coro incesante que bajaba desde las tribunas, Atalaya tuvo un inicio inspirado en el segmento final y sacó seis de ventaja.

Pero Regatas desplegó una defensa zonal que tuvo a maltraer a los rosarinos durante largo rato, a punto tal que los visitantes recuperaron la ventaja y aguantaron la presión de Atalaya para llegar a un final apretado en el que una conversión de Memo Rodríguez selló el resultado final del partido y de la serie.

El resultado quedó en anécdota para el Azul de República de la Sexta. Fue el punto final de una campaña histórica en la que los pibes del equipo rosarino demostraron que se puede competir con esfuerzo y sacrificio contra presupuestos mucho más altos. Sólo hay que intentarlo. En ese sentido, seguro marcaron un camino.

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