Son tipos fantásticos, van al frente, la vida les sonríe, nunca un nubarrón les tapa el sol... porque no tienen alternativa. Son vendedores, y por lo general son buenos porque tienen lo mejor, ¿o alguien, alguna vez, le escuchó decir al verdulero "está viniendo una mercadería de porquería y, encima que la vendo cara, saco poca ganancia"? No pueden, todo el mundo sale corriendo. ¿Las peras?, están espectaculares, las recibí hoy temprano, están fantásticas, no las guarde en la heladera madre porque todavía les falta un pelito. Ma que pelito, quedan duras después de hervirlas dos horas. Pero, ¿qué otra cosa pueden hacer? No pasa nada distinto en la carnicería, donde al entrecot especial hay que molerlo a garrotazos antes de tirarlo al sartén: o en la panadería, donde los bizcochos y las facturas tienen que ser embolsados rápidamente para disimular apuros de los maestros de pala.


























