Opinión

Que sea una mujer

Domingo 06 de Enero de 2019

Derrochan inteligencia, valor, constancia, esfuerzo, amor. Mucho amor. Son incontables las mujeres que se empeñaron en modificar su condición de sojuzgadas. Infinitas también las palabras para describirlas. Imposible hallar el adjetivo justo. Como cuando en la escuela la maestra nos guiaba para confeccionar la tarjeta que orgullosamente le entregaríamos a nuestra madre en su día. Cuando mamá falleció encontré entre sus tesoros aquellas tarjetas de letra irregular y coloreadas a lápiz y adornadas con trocitos de lana o brillantina. Mamá, una heroína. Anónima, como tantas. En la vida de todos nosotros hay mujeres y en ocasiones dudo que las hayamos valorado suficientemente y que lo hagamos ahora. Afortunadamente, casi siempre dan una segunda oportunidad para que aprendamos. Resulta tarea complicada mencionar a las mujeres que la historia rescata a modo de ejemplo. Pero entre las argentinas, más allá de sus méritos y en reconocimiento a haber militado la vida misma, no pueden dejar de mencionarse a Alicia Moreau de Justo, María Eva Duarte de Perón y Victoria Ocampo. Perfiles contrastantes, distintas en muchos sentidos, pero unidas en la lucha común por dejar su marca a favor de la mujer en los acontecimientos que los tiempos las llevó a enfrentar. Las mujeres han logrado importantes avances. Y últimamente sus reclamos son por el mayor de los derechos: vivir. Dejar de ser víctimas para empoderarse y así ser oídas por todos. En esta instancia en que el país ha sido comparado a una cáscara de nuez en el océano muchos están imbuidos en la contienda electoral, cada día más próxima. De los embates de este año ya nadie saldrá indemne. La sociedad está agobiada. Y hace falta la intervención decidida de quienes van por más medidas revolucionarias. Ellas, la revelación de los tiempos recientes, las únicas con atributos para ganar en serio las calles y decir basta. Líderes masculinos hay y deberían renovarse para marchar codo a codo, porque hay quienes parecen enquistados en puestos que ya no deberían pertenecerles. En este momento crucial, la historia debe pertenecer a las mujeres. No son pocos los que imaginan un Frente Nacional y Popular Femenino. Y que su resistencia se contagie. Seamos realistas, no hay revoluciones tempranas. Nacen desde el pie, canta Zitarrosa. Y nada mejor que ese pie sea de mujer. De muchas mujeres.

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