Podría elegir en blanco y negro. La de la nena y el nene en el norte de Siria haciendo con sus pequeños dedos la "V" de la victoria (que allá llaman serkeftin) o la de otros tantos niños jugando en el recreo de un campo de refugiados del Kurdistán iraquí. Podría elegir tantas...pero si tuviera que quedarme con sólo una de las muchas fotos que sacó Virginia al pueblo kurdo elegiría la de la mujer a colores. Con velo en la cabeza y un hermoso vestido de flores rosa. Una mujer de mirada dura pero serena que posa ante una línea de otros tantos vestidos de tonos brillantes sobre una pared deslucida. Elijo esta por el color: porque ahora, recién ahora y tras el viaje de Viriginia sé que disponer libremente de los colores es uno de los ejes de lucha de las mujeres kurdas. Y porque esa costurera que perdió cuatro hijos en manos del Isis y que mira a la cámara, y ella retratándola, son la mejor síntesis de la actual lucha contra la violencia patriarcal de muchas mujeres en el mundo.































