Opinión

El Apache y los juegos de muñecas

"A Lito si no lo llevo al barrio a que le den un par de cachetazos está ahí de doblar la muñeca", dijo Tevez sobre su hijo. La frase se viralizó y disparó un sinnúmero de debates.

Jueves 18 de Enero de 2018

La entrevista televisiva a Carlos Tevez en TyC Sports tenía que ver con su regreso oficial a Boca. La charla derivó en su estadía en China, cuestiones políticas (Tevez dijo que tiene "mucha fe" en el gobierno de Mauricio Macri) y también rumbeó por pasajes de su vida. En este último punto estaba cuando al hablar de su hijo y de Fuerte Apache, dijo: "A Lito yo lo llevo al barrio conmigo, es chico todavía, pero imaginate... la madre, los abuelos, el único varón, si no lo llevo al barrio a que le den un par de cachetazos está ahí de doblar la muñeca". El periodista Gastón Recondo se rió y luego hizo lo que hay que evitar hacer con el entrevistado: puso palabras en la boca a Tevez de algo que no dijo. "Claro, de ser frágil ante la adversidad...", agregó. No aclares que oscurece.

La frase, lamentable por lo homofóbica y cargada de un brutal sentido común por parte del Apache, se viralizó y disparó un sinnúmero de debates y juicios contra el futbolista, que no cabe dudas habló con sinceridad. Tevez dijo lo que piensa y posiblemente está convencido de que ser gay es algo malo y que eso se puede evitar a los cachetazos: a los golpes, como no pocos creen todavía que "se hacen los hombres".

Tevez no dijo lo contrario porque tal vez así fue criado y porque no lo piensa. Y es una pena, porque sus palabras, en el universo del fútbol, se oyen cómodas (en otros universos también). Pero a la vez reflejan una gran cosa: que hay mucho que hacer aún en favor de la diversidad sexual, aunque este país goce desde hace siete años de una ley de matrimonio igualitario y haya ganado varias batallas contra la exclusión.

Esas creencias discriminatorias no van a cambiar porque Tevez pida disculpas, repita cosas políticamente correctas o se diga por él lo que no quiso decir. No es un juego de muñecas. El discurso del nuevamente delantero de Boca es el imperante en el fútbol y en muchos otros deportes. Es el mismo que tilda de "mariquita" a los chicos a los que no les gusta jugar a la pelota o juegan mal, el mismo que burlonamente se refiere a la homosexualidad o al travestismo (a tal punto que, aún hoy, ningún jugador de primera del fútbol argentino se anima a reconocer abiertamente que es gay). Y es el mismo que peyorativamente habla de las mujeres.

Todos los enunciados de este discurso tienen en común la desvalorización del otro. Son violentos e hirientes. Pero hay que dejarlos salir para saber cuánto queda para cambiarlos. No será un juego de muñecas.

Tevez hijo muñeca


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