Gucci, Prada, Louis Vuitton, Versace ya lo hacen. Es un negocio que en Europa mueve 100.000 millones de euros al año. Se trata del diseño y fabricación de ropa de lujo para mascotas, tanto perros como gatos, cuyos propietarios quieren que sus acompañantes estén a tono con su look. En esa idea se inspiró una emprendedora rosarina, Gisela Moreno, que venía de haber trabajado 20 años en el negocio de la moda tradicional e imaginó que faltaba en el país una marca de calidad de indumentaria para mascotas. Así nació, en la post pandemia, Bobby & Poppy, una marca con una buena penetración en el mercado donde el 60% de lo que producen ya lo venden en veterinarias premium de Buenos Aires.































