Todas estas temáticas aparecen en las entrevistas psicoanalíticas. "La realidad efectivamente acontecida no puede modificarse, pero, desde el análisis, existe un cambio de posición subjetivo", reconoce Bases.

Todas estas temáticas aparecen en las entrevistas psicoanalíticas. "La realidad efectivamente acontecida no puede modificarse, pero, desde el análisis, existe un cambio de posición subjetivo", reconoce Bases.
"Porque la longevidad, al haber dejado de ser patrimonio genético de algunos —agrega—, permite que la sexta y séptima década de la vida pasen a cobrar el significado de otra oportunidad, ya que cuando el plato está roto —como dice el proverbio oriental— pegarlo no evita que se vean las fisuras".
Prueba de lo antedicho es la cantidad de viudas de entre 70 y 80 años que habiendo tenido matrimonios desdichados buscan una nueva pareja. "La mujer que desconoce el amor sexual hacia un hombre conserva una asignatura pendiente por la que puede filtrársele el resentimiento, desde una resignación que está lejos de ser aceptación", sostiene la profesional.
Respecto de la separación de los adultos mayores, Bases admite que las crisis en esta etapa, por lo general, han sido precedidas por otras: "Determinados momentos de la vida marcados por las disminuciones o pérdidas conllevan a una necesaria elaboración y a tener que reinventarnos a nosotros mismos y, también, en la relación con el otro. Un logro puede ser la recuperación del amor en la pareja, ya que ante una vida genital decreciente, es de esperar que crezca la ternura, y el hecho de ser abuelos, puede alumbrar transformaciones emocionales".
Son muchos más los hombres que las mujeres que toman la iniciativa de separarse a esas edades, a la inversa de lo que sucede en la adultez más joven. Muchas veces, cualquiera de los cónyuges debe superar el miedo que puede despertar la condena por parte de los hijos.
En todos los casos, entrar en la etapa pasiva, más allá de los achaques de la salud y las limitaciones económicas, puede significar también tiempo libre y libertad para vivir sin las ataduras del pasado.


Por Gonzalo Santamaría

