En los 50 Jamaica, tanto como ahora, tenía al turismo como una actividad importante de su economía. Grandes barcos y cruceros hacían en sus orillas la parada obligatoria y la mayoría de los músicos de la isla trabajaban en ellos, componiendo y tocando versiones de los clásicos de la música americana como el soul o ritmos caribeños como el calypso. Al otro lado de la isla, en ciudades como Kingston, los habitantes de menores ingresos tenían en su radio AM/FM (aún en mono) la vía más a mano para escuchar música.
En este contexto, aparece la figura del sound system en varios vecindarios de Jamaica, con especial fuerza en las zonas más pobres. El sound system era en sí una suerte de fiesta musical en las calles o jardines, con un volumen amplificado por unos parlantes construidos de manera artesanal por los mismos vecinos, utilizando roperos o muebles viejos de la casa.
Cumplía un doble objetivo: primero, compartir la música de una forma distinta y sin ningún costo. Y segundo, era ciertamente económico, dado que incluso, cuando el acceso era gratuito, al ser en la calle, la retribución para los organizadores estaba en la venta de comidas y bebidas alcohólicas.
Este espectáculo musical recaía en los hombros de los selectores. El selector era responsable de proporcionar su colección de vinilos e ir escogiendo el orden de ellos durante la fiesta. El MC o máster of ceremonies era el dueño del micrófono, encargado principalmente de animar a la gente y anunciar las ofertas de comida y bebidas que había. Su labor rápidamente evolucionó y apareció el toasting, un fraseo de mensajes agradable y melódico relevante a la letra o mensaje de la pista/canción en ese momento.
Dub Eleva, Matías Soracco y Pablo Podestá son los creadores de Sound System Litoral, la primera agrupación de la ciudad que rescata este espacio de la cultura jamaiquina. Los tres tienen en común su amor por la música y el coleccionismo. Su acervo está compuesto por discos de reggae, dub clásico y contemporáneo en formato vinilo, tanto del under mundial como algunas producciones limitadas y de poca circulación.
Reinvención
La música fue evolucionando, por ejemplo en Inglaterra, donde hay una gran colectividad jamaiquina: “En la década del 80 comenzó a modificarse el sonido con mayor tecnología y fidelidad, se dieron cambios en la acústica y también se hacía música específica para el sound system, cuenta Pablo Podestá”, y agrega que gracias a la tecnología, fue posible separar los sonidos graves de los medios, y además, con la creación de parlantes de tres y cinco vías se obtuvo mayor potencia.
Estos djs selector o selectores rosarinos sostienen la cultura del vinilo como parte fundamental en sus sets. Llevan cinco años organizando encuentros y musicalizando en distintos puntos de la ciudad. En el mes de mayo se presentaron en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC) con un set musical de 5 horas y entrada libre y gratuita.
La gran torre de parlantes que armaron tiene dos metros de alto por cuatro de ancho, esta compuesta por 14 bafles hechos en madera rústica que van de mayor a menor: abajo los que emiten el sonido más grave y arriba los más pequeños. Al acercarse se propaga un viento sobre el rostro que te lleva hacia atrás, también se siente en el pecho, como una fuerte palmada de onda expansiva y profunda.
Hay una sola bandeja para pasar discos. Los selectores explican que no existe la mezcla como sucede en la música electrónica. Si bien cada uno elige como trabajar, se prioriza lo analógico, el sonido valvular de los parlantes del sound system —señalan— y recuerdan su paso por un taller de carpintería donde les dieron permiso para armar las cajas de los bafles.
“Siempre soñamos con tener un sound system”, narra Dub Eleva. Dado que los tres son melómanos y frecuentaban en el mundo de los vinilos y la escena reggae rosarina tenían vínculos por amigos en común, pero fue un programa de radio dedicado a la cultura de la isla de Jamaica que los conectó y fomentó esta amistad que lleva varios años.
Matías Soracco destaca como algo de importancia que entre los sound system no hay animosidad ni competencia. La idea es de hermandad, el fin es participar en un clima de distensión y paz donde todos disfruten. “Por ejemplo, si hay un encuentro donde dos sound system se juntan, se intenta igualar en materia de equipos, no está bien que alguien quiera tapar al otro”, describe. Dub Eleva se suma a las palabras de su compañero: “Esto es una gran hermandad, es compartir los temas que hacemos, alentar al otro en su trabajo”.
Para todos
Una de las prioridades y fines que persigue la agrupación rosarina es la puesta en valor y la reivindicación de los espacios públicos. Esto como un regreso a los orígenes de esta costumbre jamaiquina en donde participe la familia. Asimismo, entienden su emprendimiento como una apuesta hacia adelante, aunque reconocen que en el mundo y la escena del reggae local son muy conocidos y sus presentaciones son esperadas y festejadas.
“Esto era conocido en el ambiente de la ciudad, pero no todos tenían la oportunidad de tener este sistema de sonido a la vuelta de sus casas. Hubo mucha gente que nunca lo había escuchado y lo pudo hacer con nosotros”, señala Soracco sobre las presentaciones que suelen hacer y la reacción de quienes lo escuchan por primera vez. “Las personas tienen ganas de que saquemos el equipo todos los fines de semana”, sonríe.
Pablo Podestá explica que las sesiones musicales son de menor a mayor con un mínimo de tres horas y un máximo de ocho, los ritmos van variado y subiendo su intensidad a medida que pasa el tiempo. En cuanto a la preparación, se suele tener una idea de cuales serán los discos a pasar, pero generalmente hay una idea de cómo llevarlo. “No es improvisar sino más bien estar a gusto con lo que se quiere escuchar en ese momento y lo que nos parezca mejor para mantener la pista activa”, asegura por su parte Soracco.
Los tres insisten en que los lugares abiertos son los correctos ya que en espacios pequeños y cerrados se hace imposible de disfrutar por las alta vibraciones. “Cuando vinimos acá al galpón (CEC) se sintió mal, no hay espacios donde poner a prueba esto”, manifiestan y puntualizan en los costos de producción y mantenimiento del equipo, además de moverlo en distintos puntos debido a su gran tamaño.
Sound System Litoral espera con ansiedad la llegada del verano para participar en espacios frente al río, lugar que reivindican y valoran. “Si todo sale bien en la temporada estaremos recorriendo algunas playas de la ciudad como La Florida”, adelantan, sin descartar que los tiempos se apuren y exista la posibilidad de disfrutarlos en la primavera.