La ciudad

"Vamos a enfatizar la formación en género sobre todo en funcionarios"

Mariana Caminotti es rosarina, politóloga de la UNR, investigadora del Conicet y docente de la Universidad Nacional de San Martín. Será desde el 10 de diciembre secretaria de Género y Derechos Humanos del municipio.

Domingo 17 de Noviembre de 2019

Rosarina y politóloga egresada de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Mariana Caminotti pasó bastante más de una década viviendo en Buenos Aires donde como investigadora del Conicet y docente de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) abordó investigaciones sobre género y política —incluso algunas que incluyeron a la ciudad— y forma parte de Ojo Paritario, un colectivo de mujeres que según ella define “busca poner la mirada donde se producen situaciones que dificultan la llegada de mujeres a los espacios de decisión”.Volvió para ser la primera secretaria de Género y Derechos Humanos que tendrá el municipio a partir del 10 de diciembre con el inicio de la gestión de Pablo Javkin. Además de destacar “la jerarquización” del área, dejando claro que “no es un proceso natural sino una decisión política y un eje de gestión de quien será intendente”, consideró que es un momento histórico donde “la penetración de las demandas de las mujeres ha sido inédita”; y agregó: “La capilaridad que lograron hacen que no sea una agenda de un grupo de activistas, sino de un colectivo social gigantesco que atraviesa escuelas, universidades, lugares de trabajo y lugares de decisión”. Ahora, estar “del otro lado del mostrador” y dar respuestas desde el Estado es el desafío que tendrá en la ciudad, donde, asegura, “existe un piso alto”, pero donde “también hay que fortalecer servicios y dar cohesión a iniciativas que hoy existen de modo un tanto disperso”. Cumplir con la ley Micaela y formar en perspectiva de género a los equipos municipales, incluidos en primera medida los funcionarios, será una de las primeras acciones.

—¿Cómo analizás el escenario actual y el movimiento de mujeres?

—Estuve años afuera, pero muy atenta a los procesos de la ciudad. Mi valoración del momento actual es que muchas de las cuestiones conquistadas, como la ley nacional de paridad y la jerarquización de una política de género en el ámbito local, tienen que ver con la enorme lucha de las organizaciones en toda su diversidad. Los movimientos de mujeres no son nuevos, pero sí ocurrió a partir del Ni Una Menos y los paros nacionales de mujeres, que se generó un escenario donde la penetración de las demandas fue inédita y la capilaridad que lograron esas demandas hace que no tengan que ver con la agenda de grupos de activistas, sino de un colectivo social gigantesco que atraviesa, escuelas universidades, lugares de trabajo y de decisión. Eso puso vara de lo que el Estado tiene que dar como respuesta. Ahora es un desafío enorme estar del otro lado del mostrador y ver de que manera se puede responder, pero también adelantarnos porque hay que poder anticipar y no estar siempre en la retaguardia.

—Quizá una ventaja de cara a esos desafíos es la jerarquización del área al rango de Secretaría.

—Es importante decir que ese no es un proceso natural, sino que hay un intendente electo que tomó la decisión política de poner aquí un eje de gestión; hizo una lectura del escenario viendo la necesidad de que el Estado asuma este rol y que el tema se jerarquice. Eso es fundamental no sólo en lo formal, sino porque para que una política de igualdad de género se implemente eficazmente se necesita mucha voluntad política.

—¿Por qué Secretaría de Género y Derechos Humanos, y no de la Mujer?

—Los nombres nunca nos van a satisfacer a todos, todas y todes; siempre son perfectibles y comprendo las inquietudes. Poner género traduce una mirada de cómo enmarcar las políticas hacia las mujeres y grupos de la diversidad sexual pensándolos desde una perspectiva relacional, es decir problematizar las desigualdades y la discriminación dentro de una trama de relaciones sociales; y cuando hablamos de género hablamos justamente de relaciones que generan jerarquizaciones. Que esté el concepto de género es valioso y dice desde dónde hablamos; entiendo la inquietud desde el activismo que eso pueda invisibilizar al sujeto mujer o a otro colectivo, pero tengo el compromiso de que eso no ocurra. Sumar derechos humanos es ponerlo en una perspectiva de políticas de promoción y ejercicio de derechos, y no de asistencia, aunque eso no implica que no haya problemáticas que requieren asistencia.

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—¿Cómo ves el recorrido de la ciudad en materia de políticas de género y qué diagnóstico hacés?

—Rosario es en Argentina y en América latina una ciudad pionera en poner en la agenda pública local temas novedosos, con los primeros servicios de asistencia y el programa de salud sexual y reproductiva. Allí hay un recorrido que hoy da un piso sobre lo que hay mucho que hacer porque la realidad cambió, el país y la ciudad cambiaron, porque hay una activación de demandas que antes no había, hay problemáticas que afectan la vida de las mujeres y otros colectivos que están más en la agenda y recrudecieron. Hoy hay más violencia, está más visible y hay más demanda, por eso hay que fortalecer servicios del municipio y darle cohesión a iniciativas que existen pero están un tanto dispersas.

—¿Qué áreas va a nuclear la nueva Secretaría?

—Todas las políticas del Instituto Municipal de la Mujer, los servicios de atención en violencia, y otras cuestiones que aún estamos analizando, pero la idea es agrupar las acciones de atención, prevención y promoción de derechos vinculados a las mujeres y a la diversidad sexual.

—¿Cuáles van a ser los ejes prioritarios, fundamentalmente teniendo en cuenta el recrudecimiento de la violencia?

—Serán varios, pero claramente la violencia nos preocupa profundamente. Allí, tenemos el desafío de fortalecer servicios y me preocupa cómo territorializar el acceso porque hay dificultades para quienes están en una situación de extrema vulnerabilidad y además en zonas vulnerables; y eso tiene que ver con la territorialización y la coordinación entre las ventanillas del Estado. Hay una idea de mucha articulación entre áreas centrales, como es el caso de niñez, de desarrollo social y otras. Y estamos pensado iniciativas que requieren coordinar y marcar una clara perspectiva de género en otros programas, como infancias. Hay que prestarle atención a la articulación de agendas.

—¿Cómo es esa idea de articular agendas?

—Es ir por la tranversalización de las políticas públicas. Un área de género no puede pensarse sectorialmente, sino que debe introducir una mirada de género en las acciones del Estado que tienen un impacto diferencial en la vida de mujeres, varones e identidades de la diversidad. Las violencias son un tema central, pero quisiera que nuestra agenda no quedara sólo en los problemas que estallan, sino de poder trabajar también lo educativo y preventivo. No se puede pensar las violencias sin mirar también cómo desarticular las formas de relaciones violentas, y allí hay aún un enorme trabajo de sensibilización por delante, un cambio cultural. Y en eso estamos en medio del río en Rosario, en Argentina y en toda América latina.

—¿Eso también incluye los estamentos del Estado?

—Una de las primeras acciones que quiero poner en marcha, y hay acuerdo para que así sea, es un proceso de formación en género al interior de los equipos de gobierno en cumplimiento de la ley Micaela, que es nuestra responsabilidad en el municipio. Vamos a poner mucho énfasis en la formación en género y no hablo sólo de los empleados del municipio, sino sobre todo y en primera medida, de los funcionarios.

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