La ciudad

Una tarde de boliche con la inclusión como prioridad

Chicos con capacidades diferentes se dieron cita ayer para disfrutar, como desde hace 30 años, de la música y el esparcimiento con amigos.

Lunes 08 de Octubre de 2018

Sin previa ni alcohol, pero con la misma convicción de cualquier noche de boliche, los jóvenes con discapacidad se dan cita con la música y el baile desde hace treinta años. Ayer, el local Asia de Cuba les abrió sus puertas como nuevo lugar para estos encuentros, y la tarde fue una fiesta. Hasta hubo música en vivo con Rodrigo Villegas, que fue ovacionado con su Despacito. Referentes de la Fundación Segunda etapa, que impulsa esta actividad como una más de las herramientas de integración, fueron categóricos: "Una vez más, estuvo hermoso".

El sol templaba el domingo en la esquina de Alvear y Salta y la fila en espera se hacía notar en la esquina. El boliche abría para ellos, desde las 18 a las 20. Era su nuevo lugar de encuentro y la ansiedad desbordaba.

"Vengo acompañar a mi hijo, Gustavo Pérez, se pone lindo para ellos, conocen gente y las mamás nos hacemos amigas", contó Guadalupe Navarro, desde los primeros lugares.

"Por fin se consiguió lugar, porque estuvimos un mes sin los bailes", dijo Nacho, portavoz del grupo de danzantes que contaba los minutos para que abrieran la puerta. "Para ellos es todo, lo están esperando, se comunican", dijo Marinés, mamá de Victoria.

Alicia Pesutti y su hijo Juan Pablo, coincidieron en todo. "Es lo único que tienen, ¿dónde van a bailar si no?, sufrían mucho porque no se hacían", terció Silvia Tisera.

A toda orquesta

A las 18 los recibió el boliche ambientado como la noche anterior: luces, disk-jockey y barra. Presagio de alta fiesta que se confirmó en pocos minutos. Los jóvenes ocuparon la pista y los familiares se sentaron en los laterales, teléfonos en mano para filmar sin perder detalles. Entre las organizadoras, Alicia Kosinski explicó que los jóvenes se preparan para el baile durante dos semanas, se compran ropa y escuchan temas.

Los bailarines demostraron destreza rítmica. Solos, en pareja, con pasos que delataban ensayo y tomados de la mano desde las sillas de ruedas. El grupo más divertido ocupó el centro de la pista, cerca del escenario. De allí llegaban los gritos cuando el tema musical les encantaba.

En calidad de anfitrión, Willy Spagnolo no perdió detalles: "Rosario tiene que ser una ciudad inclusiva, tienen derecho a compartir su esparcimiento como cualquier persona y este boliche está muy bien para ellos por la capacidad media, para que vengan a disfrutar cada quince días".

Desde la barra, con chaleco y moño, los mozos despachaban gaseosas, agua y café. "Estamos contentos de sumarnos", aseguraron.

Diego, el DJ del lugar y responsable de levantar la tarde bien arriba, no dudó en señalar que le pidieron "música actual y divertida, reggeaton y cumbia nueva".

La ovación llegó con la presentación en vivo de Villegas, que hizo cantar y bailar a todos, familiares incluidos. Fue un recital a pura palma y coros de voz en cuello. "No es la primera vez que actúo para ellos, somos pocos los privilegiados que podemos estar con este público, son únicos, la entrega que tienen es distinta al resto, transmiten una energía especial", dijo el cantante después de desplegar pop, cumbia y melódico.

Alegría sin especulación, en estado puro. A las 20, la fiesta terminó y se puso en marcha el reloj para el próximo encuentro. Los jóvenes iban dejando el lugar y ya pensaban en lo que se viene. Una tarde hermosa y divertida. Una experiencia que ya lleva 30 años.

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