El sol volvió a adueñarse del marco de la jornada navideña. Con una temperatura que superó los 36 grados, Rosario quedó envuelta —otra vez— bajo las imposiciones climáticas. De esta manera, no hubo ningún tipo de alivio, ni siquiera en las primeras horas de un día festivo que se fue poblando muy de a poco. Y los que se animaron a enfrentar este bochorno, fueron quienes se acercaron a la zona del río, o podían acudir a algún amigo con pileta en la casa. Pero, la mayoría se movilizó a medida que fue corriendo la tarde
Como siempre, este día no consiguió acallar los ecos de las melodías pegadizas de los hits navideños de la noche anterior, y con ese acompañamiento la ciudad vivió el último sábado de año.
Todos los pronósticos de los especialistas ya habían anunciado, varios días antes, que esta celebración del nacimiento del niño Jesús en la religión católica, iba a ser con tinte agobiante, con una temperatura mínima de 24º, que se dio a primera hora de la mañana, y una máxima de 36º, que se dio pasado el mediodía, con un sol a plomo sobre la ciudad que hizo sentir su ira.
En esas horas de castigo climático, la sombra se convirtió en un refugio indispensable para enfrentar las altas temperaturas. En la jornada de ayer, el viento sopló a 11 kilómetros del cuadrante sur, la humedad fue del 75% y el cielo estuvo parcialmente nublado.
Fue un día especial para disfrutar del aire libre en compañía de la familia, pero a la sombra, porque a cielo abierto se corrieron riesgos de sufrir golpes de calor. Por eso, los que se atrevieron a salir a dar un paseo por los parques y las plazas lo hicieron bebiendo de manera constante abundante agua, la enorme mayoría al reparo del sol.
Hoy, domingo, el panorama será muy similar: calor, sol y buen tiempo, todo lo que se espera cuando se sueña con el fin de semana largo de las fiestas. La última semana del 2021, que culminará el viernes próximo con la celebración del Año Nuevo, mantendrá el sesgo con jornadas tórridas y sofocantes.