La ciudad

Un grupo de profesores impulsa en Rosario los años dorados del swing

Es una tendencia mundial que ya hizo pie en la ciudad. Mañana habrá una fiesta ambientada a la época de ese ritmo musical

Viernes 17 de Agosto de 2018

Mariel Gastiarena y Juan Villafañe, integrantes de una de las mejores parejas de baile de swing a nivel mundial y titulares de la única escuela exclusiva de Lindy Hop (tal como se conoce a las variantes del swing dance) en el país, estarán este fin de semana en Rosario para dar clases y presentarse en una fiesta ambientada a la época, en la Casona Yiró (San Lorenzo 2159). El encuentro es una iniciativa de un equipo de cuatro profesores que impulsan en Rosario lo que es considerado como el rescate de este movimiento cultural popular que nació en Nueva York en los años 20 de la mano de bailarines afro-americanos y que hoy es tendencia en el mundo del baile, cada vez más extendida.

Los organizadores, Mariana Bergonzi, Fernando Sala, Cristian Espejo y Diego Ocaña, ejercen de día sus oficios o profesiones y de noche, como si fueran viajeros del tiempo, se transportan a las décadas doradas de este baile que fue mutando a partir del Charleston, se visten como en esos tiempos y enseñan no sólo los pasos sino la historia, cultura y fundamentalmente la diversión de acompañar los alegres estilos del swing, como Balboa, Blues, Charleston y Collegiate Shag, entre otros.

Estos cuatro rosarinos se iniciaron hace varios años en éste y en otros bailes y, a principios de año, conformaron un equipo que da clases en la Casona Yiró y también en "Dile que sí" (Pasco 1340), además de Distrito Siete (Ovidio Lagos 790). En tanto, Villafañe y Gastiarena, junto a un staff de profesores, enseñan para todos los niveles en su escuela Swing City, en Capital Federal. La coronación de las clases son los bailes sociales, donde los asistentes pueden ir vestidos al estilo "Swing Era" y bailar al ritmo de bandas en vivo.

Al igual que esas clases, el encuentro que se realizará mañana en Rosario, a partir de las 15, no demanda experiencia previa ni pareja de baile. En ese sentido, Villafañe entusiasmó a los principiantes a perder el miedo y animarse a experimentar el Lindy. "El camino del conocimiento es individual y propio de cada uno y no hay razones para estar nerviosos", dijo a La Capital.

El bailarín, coreógrafo y productor valoró la iniciativa de los profesores rosarinos, con quienes se conocen "desde hace bastante, sobre todo con Fernando (Sala). Es gente muy entusiasmada con el baile y que muchas veces ha hecho el esfuerzo de venir a Capital o acercarse a los acontecimientos que se hacen en otros lados, incluso internacionales, para ver cómo funciona esto y le ponen toda la energía para acercarlo a Rosario".

"Me pone muy contento que haya una organización y estructura que nos permita llevarlo a cabo y llegar a estas instancias después de muchos años de trabajo, porque no es algo que haya comenzado ayer", destacó Villafañe, en alusión a la difusión en el país y en el mundo de este estilo de baile, que estuvo "dormido" durante algunas décadas.

En ese sentido, Espejo remarcó el sacrificio, la dedicación personal y la estructura que ello demanda. "Es increíble que hayamos logrado reflotar y darle inyección al ambiente del swing en Rosario, aun sin tres lugares característicos para distintas danzas: La Chamuyera, Café de la Flor y El Olimpo, tres casas acogedoras para el baile y la música que hoy ya no están".

A divertirse

El swing "te lleva a un lugar donde expresarse, bailar, alienarse de la sociedad, sin juzgamientos ni evaluaciones, sin elitismos", señaló Sala, quien también es bailarín folclórico y de hip hop, pero que hace tres años, cuando conoció al Lindy Hop, se enamoró no sólo del jazz, sino de su historia. "Empecé a viajar a encuentros en otros países a tomar clases y no hubo vuelta atrás", sentenció el bailarín, que se dedica a la mecánica de aviones, oficio que le permite viajar frecuentemente al extranjero.

Bergonzi es ingeniera industrial y lleva varios años aprendiendo y acompañando en la enseñanza a bailarines que en años anteriores venían periódicamente a dar clases a Rosario. "Es un baile sorpresivo, inesperado, espontáneo, con mucha improvisación. Es alegre, no hay bailarín de Lindy Hop que no esté sonriendo", observó.

"Nuestro deseo es que tanto al encuentro (de mañana) como a los talleres se acerque gente de todas las edades, porque el swing es un baile amigable para todo el mundo. No hay requisitos para integrarse: sólo que te guste el jazz y bailar. Es un muy divertido y se disfruta no sólo del baile, sino de la música, del ambiente", contó Espejo, quien también baila tango y "de día", es kinesiólogo.

En tanto, para Ocaña, contador y uno de los pilares del equipo de los profes organizadores, el encuentro en La Casona "es digno de aprovechar por su calidad, que se aprecia y queda en evidencia. Es una excelente oportunidad para los alumnos de aprender y pegar un salto cualitativo en el baile".

Para el taller de mañana, que incluirá clases grupales, entre las 15 y las 18, sólo es necesario llevar ropa cómoda y calzado que permita el deslizamiento. Para el baile social posterior, que arrancará a las 22, no es condición haber tomado la formación previa y se sugiere asistir vestidos al estilo "Swing Era".

Villafañe y Gastiarena permanecerán en Rosario el domingo y lunes para brindar clases privadas y luego de recorrer otros destinos como Córdoba y Mar del Plata, partirán hacia una nueva gira mundial por distintos festivales de Lindy Hop que se desarrollarán a lo largo de septiembre. Para tener más información, consultar a través de Lindy Hop Rosario en Facebook e Instagram.

instructores. Los profesores locales vestidos con trajes típicos.

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