La ciudad

Tiraron abajo la bandera más alta de Rosario y no pudieron izarla porque el municipio no tiene el control remoto

Fue un acto vandálico contra el inmenso mástil de Puerto Norte, que se quedó sin la enseña. Una estructura marcada por desprolijidades

Jueves 02 de Mayo de 2019

La bandera del mástil más alto de la ciudad amaneció ayer rozando el piso, en la base de la enorme estructura inaugurada el pasado 14 de diciembre. Según pudo saber La Capital intentaron robarla o generar un daño, tal como efectivamente ocurrió. Sin embargo, en pleno feriado del 1º de mayo, nadie se hizo cargo del hecho hasta casi las 15, cuando finalmente fue retirado el enorme paño de nueve metros por catorce y treinta kilos de peso. Tuvo que actuar Defensa Civil, que lo llevó a la Central de Operaciones de Emergencias (Coem) ante la imposibilidad de volverlo a izar, porque la Municipalidad "no tiene el control remoto" para hacerlo.

Lo que comenzó como un acto de vandalismo terminó desnudando una situación insólita, con ribetes de comedia de enredos. Las fuentes que consultó este medio ratificaron que la Fundación Rosario, impulsora del proyecto Rosario Abanderada, cuyo primer eslabón es el pabellón de Puerto Norte (Carballo y Francia), tiene en su poder el aparato que permite subir y bajar el lienzo gigante. La Intendencia no cuenta con ese elemento clave; por eso ayer la bandera quedó sobre la vereda durante horas mientras en el municipio intentaban comunicarse con los responsables de la entidad, sin éxito.

Luego de todo ese tiempo y tras consultar a empleados del Monumento a la Bandera, conocedores de estas lides, se decidió que un vehículo oficial se la llevara, aunque previamente se debió trabajar para desengancharla del cable de acero que la sostiene.

Desconocidos aprovecharon durante la madrugada la ausencia de movimientos y control en la zona para bajar la enseña desde lo alto. Se ubica a 40 metros del suelo.

Luego, al amanecer, vecinos del barrio y ocasionales transeúntes vieron que se movía en la base, golpeando contra el mástil mientras se zarandeaba en el piso. Algunos de ellos llamaron a la Guardia Urbana Municipal (GUM).

A medida que pasaron las horas, se empezó a congregar más gente en el lugar, sorprendida de la circunstancia, hasta que se decidió, entre todos, atarla a la columna para evitar que continuara arruinándose.

Al fin, se dispuso que una cuadrilla concurriera al lugar para llevarse el lienzo, mientras no se obtuvieron respuestas de la entidad que guarda el dispositivo electrónico para izarlo y arriarlo.

A mediados de diciembre se habilitó oficialmente este primer mástil sobre la costa del río Paraná, a la altura del Barquito de Papel.

Para la ocasión se llevó a cabo un acto con la presencia de la intendenta Mónica Fein; el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz; y el presidente de la Fundación Rosario, Luis Nazer, entre otras autoridades, empresarios y funcionarios. La bandera fue izada por los alumnos con mejores promedios de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) en 2018 en una emotiva ceremonia donde se entonaron las estrofas de la canción Aurora.

Enredo   

Desde ese momento, el inmenso e imponente armazón estuvo rodeado de desprolijidades. El apoyo original donde está sostenido fue modificado y se construyó otro, que le da continuidad al intertrabado de hormigón que se colocó en los senderos del parque de la Arenera, espacio donde se asienta el mástil.

Los días transcurrían y el pabellón nacional permanecía las 24 horas bien arriba, sin que nadie lo arriara, contrariamente a lo que marca la reglamentación (ver aparte).

Además, la zona donde está colocado es probablemente la más ventosa de la ciudad debido a que es muy abierta de cara al río. Así fue que a los pocos meses de aquel debut, la bandera comenzó a deshilacharse, quedó visiblemente rota y hubo que cambiarla. No obstante, continuó izada día y noche y ante todo tipo de inclemencias climáticas.

Es que, en apariencia, no hay repartición oficial del municipio a cargo de esa estructura. Es decir, un equipo que se ocupe de retirarla y colocarla e incluso de trasladarla. El personal autorizado del Monumento no cuenta con movilidad para hacerlo y otras dependencias habrían rechazado ejercer esta tarea.

En definitiva, los mecanismos de mantenimiento nunca fueron aceitados cuando, para colmo, se pueden producir hechos vandálicos como el de ayer.

Aun así, con el objetivo de que los rosarinos logren un mayor arraigo con el símbolo patrio, el programa Rosario Abanderada busca instalar varios mástiles de este tamaño en los ingresos a la ciudad. La iniciativa se basa además en crear un contenido local que hable de la creación de la enseña en la ciudad (para que se implemente en las escuelas y que se cree una red de información) y, entre otras cuestiones, organizar una cena, todos los 19 de junio, para recibir el Día de la Bandera.

Nunca de noche

La bandera del parque de la Arenera no respeta la ley Nº 23.208, que establece el ceremonial correspondiente. Allí se indica que deberá izarse siempre al subir el sol, alrededor de la hora 8 (según la zona del país) y arriarse en el ocaso. Pero nunca quedar izada durante la noche, salvo en tiempo de guerra, cuando no es arriada hasta que ésta finalice.

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