Un psicólogo rosarino de 38 años que había sido denunciado e imputado por presunto abuso sexual hacia una paciente, fue declarado inimputable por una junta médica ya que padece trastornos mentales, y se archivó el legajo penal en su conta. Igualmente la defensa insiste en su inocencia, por que entienden que la investigación "nunca logró probar la versión de los hechos que relató la supuesta víctima. Se hizo un daño tremendo, más allá de que es no punible, las evidencias sobre su inocencia son contundentes”, recalcó el abogado defensor.
Con informes de una junta médica como principal argumento, un jueza sobreseyó a Juan F., el psicólogo que hasta el viernes de la semana pasada estuvo internando en una clínica psiquiátrica privada en prisión preventiva. En junio pasado una paciente lo denunció por supuesto abuso sexual, un hecho ocurrido el 3 de junio de este año en un consultorio de Tucumán al 2600 en un contexto confuso.
El grave señalamiento motivó la apertura de una investigación de la Unidad Fiscal de Delitos Sexuales donde se acumularon una serie de medidas, que al cabo de seis meses y una serie de relevamientos, principalmente médicos, derivó en el cierre definitivo del legajo.
Ese fue el resultado de una audiencia que se celebró en el Centro de Justicia Penal (CJP) bajo requerimiento de la fiscal Carla Cerliani y del defensor particular Pablo Rajmil. En esa instancia, las partes coincidieron respecto a la particular situación del psicólogo, y la jueza Paula Álvarez decidió archivar el sensible caso.
Un relato confuso
De acuerdo al relato que hizo la denunciante, paciente desde hacía unos 9 meses del Juan F., el viernes 2 de julio a las 16, el imputado la recibió junto a otra paciente. A ambas les dijo que iba a ser “una sesión distinta, y que no sabía si iba a seguir trabajando como psicólogo”.
La señora mayor decidió retirarse y el psicólogo quedó solo con la víctima. “Le dijo que era una esponja, que era inteligente y le propuso ver un video referido a la numerología y reencarnación, y le pidió que lo acompañara a la habitación, donde tenía el televisor”, indicaron en ese momento fuentes del caso.
La mujer decidió acompañarlo, se sentó y el imputado se fue a la cocina. Desde Fiscalía indicaron que cuando regresó, el psicólogo tenía puesta una bata y sostenía una copa de vino. Y le dijo a la paciente que estaba muy ansiosa y le dio una pastilla. Siempre de acuerdo a la versión de la mujer, a partir de ese momento comenzó a ver todo borroso y se adormeció.
Al despertar, el profesional supuestamente estaba abusando de ella. Y aunque la paciente se habría defendido, la versión que aportó la mujer es que la obligó mediante agresiones físicas. Al despertar al otro día, se quiso ir, pero el hombre le pidió que se quedara a desayunar, hasta que alrededor de las 11, finalmente logró escapar luego de recibir un llamado desde su trabajo.
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El psicólogo fue imputado el 7 de julio y le dictaron la prisión preventiva por 60 días. En ese contexto refirió que las relaciones sexuales existieron, pero fueron plenamente consentidas por la víctima. Luego de informes médicos y psicológicos de parte, y estudios forenses ordenados por la Fiscalía, determinaron que padece trastornos de bipolaridad, por lo que atravesó la medida cautelar internando en una clínica psiquiátrica privada.
Inimputable
La causa avanzó testimoniales e informes, sobre todo el de la Junta Médica de Salud Mental y de los profesionales que entrevistaron al psicólogo. Esas evaluaciones concluyeron que padece un trastorno de bipolaridad grave que le impide comprender la criminalidad de su actos, por lo cual se lo debe declarar inimputable.
Con esos elementos, la defensa solicitó el sobreseimiento del imputado y el archivo del legajo penal. Como la fiscal no se opuso, la jueza Alvarez determinó en ese sentido en una audiencia que se celebró el martes de la semana pasada por videoconferencia.
No obstante, y a pedido de la fiscal Cerliani, se ordenó la “inmediata intervención de un juzgado civil”, desde donde se deberá disponer si el paciente puede ser externado, y seguir el tratamiento médico en el domicilio de sus padres. El defensor se opuso, principalmente porque la médica personal del paciente recomendó que lo mejor sería la continuidad de la terapia en su domicilio.
A su casa, pero difícil de revertir
El viernes a última hora el defensor presentó la historia clínica de Juan F. con el dictamen de las Juntas Médicas Especiales en el juzgado civil, y tras una evaluación se determinó la externación y la continuidad del tratamiento en su domicilio.
Más allá del resultado del proceso judicial, Rajmil corrió el análisis del caso hacia “el daño personal y social” del que fue blanco su cliente con una acusación que se hizo pública pero “nunca sumó evidencias para demostrar la versión de la supuesta víctima”, y adelantó que apelará el fallo respecto a la causal del sobreseimiento, ya que según su posición, el hecho "nunca existió".
“Nunca existieron los hechos como los relató esa mujer. Estuvo por propia voluntad con Juan desde el día anterior. Salieron juntos tres veces de la casa. A la noche compraron pizza, bebieron cerveza, ella fue a cambiar el auto de lugar a la medianoche. Al otro día se levantó a comprar facturas, y volvió a entrar con la llave de él. Hay cámaras que registraron esos movimientos”, aportó Rajmil.
Sobre las relaciones sexuales indicó que “existieron pero fueron consentidas. Los informes médicos son contundentes. Ella no tiene lesiones de abuso o de agresiones; él no tiene ese perfil a pesar de sus crisis. El examen toxicológico de sangre arroja resultado negativo de estupefacientes. No hubo droga. Todas las evidencias son contundentes respecto a la inocencia de mi cliente. Y aunque se lo desliga de la causa por su salud, para él, que es único hijo, y para sus padres adultos mayores, no es una situación fácil de revertir”.