La ciudad

Secretos de inteligencia y un Hércules "de adorno": el día que los restos de Juan Manuel de Rosas llegaron a Rosario

La historia de las horas en las que el féretro del prócer estuvo en la ciudad para "unir al país". Una puesta en escena que sembró una incógnita

Domingo 23 de Agosto de 2020

Juan Manuel de Rosas volvió a entrar al país, por Rosario. Son poco más de las 8 del 30 de septiembre de 1989 y en la pista del Aeropuerto Internacional de Rosario (AIR) hay dos aviones, tres o cuatro helicópteros, cadetes del Liceo Aeronáutico Militar y un Hércules que, hasta hoy, no se sabe para qué había llegado hasta Rosario. Cómo arribaron los restos del prócer y qué sintieron algunos de los cadetes que fueron protagonistas de la ceremonia.

Rosario fue la sede de la vuelta de Juan Manuel de Rosas al país después de 137 años, con la idea de “unir” al país bajo el hecho de la repatriación y con el Monumento Nacional a la Bandera como primer escenario. Carlos Menem y su primer discurso como presidente (asumió el 8 de julio de 1989) se llevaron todas las páginas de los diarios y los resúmenes de noticias.

El plan de ese día era subir los restos de Rosas a un helicóptero, trasladarlo al Monumento Nacional a la Bandera y, tras una ceremonia, embarcarlos en La Fluvial para que fueran por el río Paraná hacia Buenos Aires. El destino final era el panteón familiar en el cementerio de Recoleta. En el medio, un avión Hércules en la pista del AIR, hasta donde llevaron el féretro en primera instancia, antes de subirlo al helicóptero, se transformó en la incógnita más grande de la ceremonia.

Los restos de Juan Manuel de Rosas recorrieron los 120 kilómetros que separan Southampton de Londres, el 21 de septiembre de 1989. Ahí, los subieron a un avión que llevaría al féretro y a la comitiva argentina encargada de la repatriación hacia París.

Traspasar los restos a un nuevo féretro hizo que la delegación se quedara unos días en la capital francesa antes de seguir: entre el 29 y el 30 de septiembre hicieron escalas en Islas Canarias (España) y en Recife (Brasil). Pasadas las 8 del 30 de septiembre, llegaron al AIR. Todo el viaje se hizo en un Boeing 707 de la Fuerza Aérea.

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El anuncio del mismo día de la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas.

El anuncio del mismo día de la repatriación de los restos de Juan Manuel de Rosas.

La transmisión oficial de la ceremonia arrancó con el avión ya aterrizado. De fondo, en la zona cercana a donde hoy se construye la nueva terminal del AIR (en dirección a la curva de avenida Jorge Newbery), que cumplió 80 años esta semana, se veía un Hércules con su plataforma de acceso desplegada.

En un itinerario que contemplaba el traslado de los restos en helicóptero hasta la base de Prefectura, en avenida Belgrano, no tenía mucho sentido. Mucho menos lo tuvo cuando el féretro fue depositado dentro del Hércules. Sin muchas explicaciones, la señal siguió.

Misterio en el avión

Una de las primeras imágenes que tomaron las cámaras de ATC (hoy, la TV Pública) fue la de un grupo de cadetes del Liceo Aeronáutico Militar llevando el féretro del 707 al Hércules, ubicado a unos 300 metros. Ellos fueron los que hicieron que Rosas vuelva a tocar suelo argentino.

Dos grupos de la institución fueron convocados para el evento. Uno tendría que hacer la guardia de honor, al momento de la llegada de todos los políticos, mientras que el otro se encargaba de algo único: trasladar los restos del brigadier general Juan Manuel de Rosas, aunque sea por unos momentos.

Sorpresa fue la que se llevaron algunos de los cadetes que vieron el interior de la bodega donde llegó el féretro, rodeado de varios bultos tapados por plásticos negros. Algunos dicen que eran repuestos para aviones Mirage, para naves compradas por el gobierno argentino años antes; otros, que eran equipaje y compras de la comitiva que se encargó de repatriar los restos de Rosas.

Repatriación de los restos de Rosas, 1989 (parte I)

Con el féretro ya en la pista, los cadetes fueron al Hércules, ingresaron y apoyaron el féretro en soportes utilizados para servicios fúnebres. La imagen que mostró ATC solo refleja el momento en el que un grupo de ellos sale de la nave.

Ni los conductores ni los cronistas televisivos en el aeropuerto saben explicar bien qué es lo que pasó en el momento en el que el féretro ingresó a ese avión. Y la llegada, en ese momento, del entonces presidente Carlos Menem ayudó a desviar la atención del Hércules. Hacia allí se dirigió la comitiva entera, rodeada por decenas de personas que estaban en la pista.

Puesta en escena

Algunas cámaras captaron luego a la comitiva del presidente, entre la que había ministros y demás funcionarios, cargando los restos desde el Hércules al helicóptero que los llevó a la zona del Monumento. Algunos de los cadetes, hoy por encima de los 40 años, cuentan que los tratos no fueron los mejores hacia ellos y que, al parecer, la idea principal del personal político era mostrarse dando el toque final al traslado para algunas cámaras presentes en el lugar.

Solo el helicóptero figuró en las descripciones de lo que fue ese día. Del Hércules no se habló, ya que nadie pudo explicar la movida que se hizo desde un avión hacia otro, para luego llevar los restos al helicóptero que los trasladó hasta la base de Prefectura.

Repatriación de los restos de Rosas, 1989 (parte II)

“Fue algo muy emocionante”, coinciden, a pesar de eso, Tristán Esmoriz y Pedro Haliska, dos de los protagonistas de un hecho histórico que revivieron tramo por tramo. Al día de hoy, perdura la sensación de que ellos hicieron que Rosas volviera a tocar suelo argentino.

Antes del traslado de los restos del brigadier general al Hércules, varios cadetes vieron cómo un hombre los filmaba a ellos y al procedimiento en la bodega del Boeing 707. Los chicos se preguntaron quién era, y algunos mencionaron que se trataba de personal de la Secretaría de Inteligencia. Las imágenes de la bodega en la que Rosas volvió a Argentina nunca salieron a la luz, así como tampoco la explicación del movimiento de los restos de Rosas hacia el Hércules.

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