El Acuario del Río Paraná (Carrasco y Cordiviola) se convirtió en una de las vedettes de la ciudad en el marco del fin de semana largo de carnaval. Es que tras estar cerrado durante todo el verano por tareas de reparaciones, abrió finalmente sus puertas sábado y domingo para deleite de rosarinos y turistas, que no perdieron la oportunidad de visitarlo.
Así, durante ambos días fue masivo el ingreso de visitantes que realizaron las visitas guiadas y fue una constante la postal de colas de gente en el ingreso al moderno espacio.
Cabe destacar que las autoridades del acuario remarcaron que ya no es necesario para el ingreso contar con un turno previo, como sucedió durante sus dos primeros años de funcionamiento.
La reapertura de este moderno espacio en el cual se pueden conocer los detalles de la flora y la fauna autóctona del Paraná y su ecosistema estuvo pensada en el marco de la promoción de Rosario para el fin de semana largo, ya que se trata de uno de los nuevos atractivos sumados por Rosario y por el que pasaron sólo en el primer año 160 mil personas.
Estará abierto para las visitas todos los viernes, sábados y domingos, de 12 a 18, manteniendo el mismo funcionamiento que otros espacios de recreación de la ciudad, como el Tríptico de la Infancia.
En detalle
El Acuario, con más de mil metros cuadrados de superficie en la Sala de Acuarios, que es el espacio central del área educativa del polo, permite descubrir la biodiversidad del ecosistema del Río Paraná a través de las cientos de especies que la habitan.
Distribuidas en unas cien peceras, los visitantes pueden conocer los diferentes ambientes del río y su humedal, uno de los principales del mundo. Todo eso con una avanzada tecnología que permite a través de los tratamientos adecuados el control de más de 250 mil litros de agua, acompañado por un sector lúdico e interactivo, que invita a entrar en ese ecosistema y conocerlo.
A eso se suma un balcón recuperado al río de más de dos hectáreas, que no sólo permite disfrutar de la naturaleza, sino que además promueve una cultura medioambientalmente responsable, recupera especies de la flora y la fauna del paisaje litoraleño pampeano.
A través de cinco espacios diferentes, se constituyen los principales ambientes naturales del humedal, donde se reúnen además más de 50 especies de árboles autóctonos, y se pueden avistar más de 50 especies de aves de la zona.