
Celina Mutti Lovera
En riesgo. Los pacientes temen contagios y evitan ir a los chequeos.
La situación es "alarmante", dicen los cardiólogos. Por miedo a contagiarse Covid-19 o por temor a saturar el sistema de salud, muchas personas están soportando hoy síntomas como dolor de pecho o taquicardia, lo que puede derivar en un serio problema cardiovascular que los lleve a la muerte.
La pandemia tiene estos impactos negativos en poblaciones de riesgo que por un lado deben cuidarse mucho de la posibilidad de contagio del virus, pero al mismo tiempo no deben abandonar los tratamientos sin son pacientes crónicos, ni minimizar las señales de alarma que les permitan llegar a tiempo a una guardia o a solicitar un médico de emergencia a domicilio.
En el último mes, los tratamientos cardiovasculares, en general, se redujeron un 60 por ciento aproximadamente, comentó Gerardo Zapata, jefe de Unidad Coronaria del ICR. Y no porque haya menos infartos sino porque las personas están demorando la consulta.
Si bien la atención ambulatoria en los primeros momentos de la llegada de la pandemia a la Argentina se decidió postergar dos semanas, ahora es preciso que los pacientes comiencen a retomar los chequeos, especialmente aquellos que tienen antecedentes de ACV, infarto o insuficiencia cardíaca, mencionó Aníbal Damonte, jefe del departamento de Cardiología Intervencionista de la misma institución.
Roberto Villavicencio, director de Grupo Oroño (entidad a la que pertenece el ICR) dijo que "se tomaron todos los recaudos para que las personas puedan asistir a las instituciones médicas con la tranquilidad de estar protegidos de un posible contagio del virus". Por eso, agregó, se basan en un estricto protocolo de mitigación de riesgos de Covid-19 siguiendo todas las recomendaciones oficiales, y que fue especialmente diseñado por profesionales de la Unidad del Paciente.
En el caso de ICR, se determinó que en el edificio que ocupa no se atenderá (salvo en caso de que la situación sea extremadamente crítica en el país y así lo amerite) a personas con diagnóstico del nuevo coronavirus.
Bajó el alerta
"La pandemia generó una clara disminución en el control y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. Y eso que en la Argentina recién estamos comenzando, pero tenemos referencias de lo que ocurrió en otras partes del mundo en el pico de Covid-19 y debemos tenerlo en cuenta. La Sociedad Argentina de Cardiología ya observó una caída muy significativa del tratamiento de los infartos, de las angioplastias, las cirugías y casi todas las intervenciones vinculadas a problemas cardiovasculares en el país", señaló Zapata.
Ayer, el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires hizo pública una proyección en la que advierte que puede haber unas 10 mil muertes evitables por falta de consultas o tratamientos de enfermedades del corazón.
Hay que tener en cuenta que estas afecciones son la principal causa de muerte en el país, seguida por los distintos tipos de cáncer.
"Ante síntomas por los que en otro momento una persona hubiese llamado de inmediato a un servicio de emergencia o llegado a una guardia, ahora se queda en su casa. Esto va a generar un aumento de mortalidad, porque el paciente llega tarde o directamente no llega. Sin dudas va a haber más muertes súbitas por arritmia en el propio domicilio, más casos de insuficiencia cardíaca y otras complicaciones que unos meses atrás no hubiesen ocurrido", agregó Zapata.
Al igual que Damonte, el cardiólogo enfatizó que en este momento el sistema de salud no está saturado y por lo tanto las personas no deben tener temor de ocupar una cama por un problema cardiovascular: "Si evidentemente se lo interna es porque esa instancia es necesaria para evitar una complicación más grave e incluso la muerte. Esa persona no debe estar con síntomas en su hogar", detallaron los especialistas.
"Las normas de bioseguridad para evitar contagios de Covid-19 en los servicios sanatoriales y hospitalarios se están cumpliendo y eso es gracias a que el aislamiento también nos dio tiempo a prepararnos de la mejor manera", coincidieron los profesionales.



Por Lucas Ameriso

