Frente al comienzo de una temporada estival que se presentará en un contexto de pandemia y con un río muy bajo, el presidente de Aguas Santafesinas (Assa), Hugo Morzán, hizo un llamado público al “compromiso social de un uso responsable y solidario del agua potable” ante una situación de bajante del río que incrementa notablemente los costos de producción y con insumos dolarizados. También llamó a racionalizar el recambio de las piletas de esparcimiento, en un momento en el que muchas familias permanecerán en sus hogares.
Según remarcó el presidente de la compañía estatal, desde el inicio de la pandemia, Assa se fijó objetivos claros: asegurar la prestación de un servicio esencial para la prevención del Covid-19, como es el agua potable que se distribuye a más de dos millones de santafesinos en 40 ciudades; y preservar a sus trabajadores por ser imprescindibles para brindar los servicios.
En este sentido, Morzán destacó que “con el compromiso de todo el personal, técnico, operativo, administrativo y de conducción que afronta este desafío inédito, se logró mantener la calidad del servicio”.
Morzán agregó que la bajante del río Paraná, que persiste desde hace varios meses, “incrementa notablemente los costos de producción del agua potable. No es lo mismo levantar el agua dos metros más arriba que dos metros más abajo, sobre todo cuando pensamos en el volumen de agua que producimos en la planta potabilizadora Rosario: son 600 mil toneladas por día que se extraen y elevan del río y se bombean hasta 20 kilómetros de distancia para abastecer a 1.200.000 vecinos”.
A ello, agregó el directivo, se suma que “las características del agua hacen que tengamos mayor cantidad de materia disuelta en el río, entonces tenemos que decantar mucha mayor cantidad, y esto implica la utilización de más cantidades de cloro, lo que hace que la producción del metro cúbico sea más cara, sumado a que esos insumos están dolarizados”, dijo el titular de Assa.
Por otro lado, ante la llegada de los meses de calor, Morzán mencionó que “es importante que el recambio del agua de las piletas de esparcimiento —en un período donde muchas gente se quedará en su hogar— se haga con una periodicidad lo más amplia posible”.
Al respecto, explicó que “el mayor inconveniente es con las piletas de lona, porque se llenan y se renueva el agua en forma constante”, para lo que recomendó “el agregado de algunas gotas de cloro y taparlas con una lona cuando no se usan, para que el agua de esas piletas de 5.000 litros de capacidad en promedio se pueda mantener en condiciones durante varios días”.