Con el requerimiento de juicio oral para tres personas detenidas en 2019 en el autódromo Juan Manuel Fangio de Rosario acusadas de proxenetismo y ofrecer prostitución VIP en competencias de automovilismo, la Fiscalía Federal a cargo de la acusación develó un sistema de explotación y opresión contra unas 50 mujeres. Las afectadas eran captadas a través de una agencia de publicidad utilizada como pantalla de servicios sexuales en trailers, casas rodantes u hoteles y que contrataban desde empresarios hasta corredores o el público. “Existen grupos delictivos en el marco del automovilismo deportivo que se dedican a explotar sexualmente a personas bajo distintas modalidades. Esta realidad tiene su historicidad de público conocimiento”, advirtió el fiscal.
“Las víctimas eran promotoras que publicitaban marcas del rubro en las carreras que se desarrollaban en distintos autódromos del país, en un ambiente rodeado de varones con alto poder adquisitivo. Se encontraban lejos de sus hogares y sin protección”. Ese párrafo, que forma parte de la acusación, condensa y plantea una situación que se conoce hace años y ocurre a la vista de miles de personas.
Mamu, Viejo y Chafi
Este lunes el fiscal federal Franco Picardi, titular de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal Nº 5 de Buenos Aires, solicitó la elevación a juicio de la investigación seguida contra Karina “Mamu” Liliana J. de 45 años; Raúl Osvaldo “Viejo” R.; y Fabián Eduardo “Chafi” F., detenidos por la Policía Federal el 17 de noviembre en el marco de allanamientos en Buenos Aires y en el autódromo rosarino mientras se corría una competencia de Turismo Nacional.
Era la derivación de la causa 11814/18 del juzgado federal Nº6, a cargo Rodolfo Canicoba Corral, que tuvo el impulso del fiscal Picardi tras una serie de denuncias anónimas que recibió la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex).
Ese domingo se entrevistaron a 15 mujeres, se rescató a 22, y al final de la jornada se detuvo a Mamu, jefa de promotoras, y a Chafi, el chofer de la camioneta que las trasladaba. El tercer implicado, el empresario, fue detenido un country de Pilar.
Las víctimas eran captadas a través de la agencia de publicidad para oficiar de promotoras en carreras de automovilismo, y obligadas a prostituirse con organizadores, clientes y empresarios del ambiente. Las denominaban “autos” o “autitos” si accedía a prostituirse..
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Según los roles, J. era la cara visible de la agencia que contrataba a las promotoras; R. era dueño de una concesionaria de autos Ford de Pilar; y F. trasladaba a las víctimas a distintas ciudades donde se corrían las categorías de Turismo Carretera, Turismo Nacional y Turismo Pista.
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El día que la Policía Federal realizó el allanamiento en el autódromo Juan Manuel Fangio de Rosario.
De esa forma se articulaban la agencia de publicidad la concesionaria de autos. Puntualmente “como marcos legales respaldatorios para captar, ofrecer, trasladar, acoger y explotar sexualmente a mujeres en situación de vulnerabilidad social y/o económica”, describió el fiscal.
Demanda abastecida por "organizaciones criminales"
Picardi refirió que el caso es “el reflejo particular de un problema público de relevancia y magnitud como la violencia de género”. Es que todas las víctimas forzadas a prostituirse eran mujeres, y no era casual, sino que se daba en un contexto de “sobrerrepresentación de varones”.
Señaló que en el marco del automovilismo deportivo “se observan, por un lado, una amplia demanda de prostitución, abastecida “por organizaciones criminales” apoyadas en “estructuras legales” para “invisibilizar su accionar”. Todo ocurría tanto “en el ámbito del público, como de corredores, empresarios y organizadores, y durante los días que durara el evento.
En base a las pruebas colectadas (tareas de campo, intervenciones telefónicas y entrevistas) el fiscal requirió ante el juez federal Nº 6 Daniel Rafecas, que Karina J. y Raúl R. sean enviados a juicio oral como coautores del delito de trata de personas con fines de explotación sexual, que incluye el ofrecimiento, captación, traslado y acogimiento de las víctimas.
Esa conducta es agravada por “haber sido realizada por una organización de tres personas, por la existencia de más de tres víctimas, porque la explotadora y explotadores utilizaron engaños y abusaron de la vulnerabilidad de las víctimas, y por la consumación de la explotación”. El chofer fue acusado por los mismos delitos, pero como partícipe necesario.
Combo para empresarios
Los imputados cumpliendo diferentes roles, se involucraron, desde agosto de 2018 y hasta el 17 de noviembre de 2019, en el funcionamiento de la agencia de modelos que aparentaba de ser una empresa de promotoras en eventos automovilísticos, y se dedicaba a la trata de personas con fines de explotación sexual.
Para la Fiscalía, las víctimas eran seleccionadas por su situación de vulnerabilidad. En algunos casos eran amenazadas para ejercer la prostitución bajo control y dirección de sus explotadores, quienes además de una comisión sobre el valor de “los pases” (servicio sexual), recibían la ganancia por el posicionamiento de la agencia.
A las mujeres se las presionaba con la pérdida del empleo para que accedieran a mantener relaciones sexuales a cambio de dinero. J. la conminaba para que mantuvieran relaciones con empresarios, y lo cual le redituaba un posicionamiento de la agencia como “la mejor proveedora”.
El proceso de selección estaba a cargo “Mamu” J. Exigía que fueran jóvenes, con determinado estándar de belleza, carentes de recursos económicos o con hijos menores a cargo. Es decir, rasgos de vulnerabilidad que eran aprovechados para coaccionarlas.
La que accedía era un “autito”, la que no, una “modelo”
Las que no accedían a prostituirse era castigadas, ya que no las convocaban a futuras carreras. Y se premiaba a quienes sí lo hacían, con tareas sencillas o mejor remuneradas, como por ejemplo “hacer cámara” (salir en TV).
A través de los testimonios se pudo determinar que J. hacía videollamadas con R. y filmaba de cuerpo entero a las mujeres, exhibiéndolas para que las conociera. Dentro de la organización, J. le presentaba a R. las que podían convertirse en “autitos”, es decir, sujetas a prostitución. Y a quienes se negaban se las citaba como “promotoras” o “modelos”.
El fiscal indicó que J. se ocupaba del traslado y acogimiento de las víctimas, que eran llevadas por el chofer F., a los autódromos o a hoteles. Luego eran ofrecidas a distintos clientes. En alguna oportunidad el propio empresario involucrado se ocupó de trasladarlas a distintas ciudades en su avión privado .
“La explotación sexual no se daba en un lugar fijo, sino a conveniencia de los clientes”, indicó el fiscal. Todo podía ocurrir en las inmediaciones del autódromo, en hoteles, y en ocasiones hasta en casas rodantes o motor home dentro del predio de los autódromos.