Rosario es un horno y continuará bajo esa condición, por lo menos, hasta este viernes. La sensación térmica superó nuevamente los 40º (fue el tercer día consecutivo) y las diferencias de los registros que toma el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) con los del centro fueron notorias, ya que se experimentaron cinco grados más que en el aeropuerto, donde se encuentra la estación con la que el organismo nacional mide el tiempo. El fenómeno de las islas de calor se potenció en Rosario con estas temperaturas, dejando en evidencia la necesidad de que el centro cuente con mayor cantidad de árboles para combatir estos eventos extremos.
La Capital accedió a un registro por barrios relevado por observadores meteorológicos de la ciudad. La medición se realizó sobre las 12.30 de este miércoles y contempló seis zonas de Rosario y una ciudad vecina. Las cifras permiten identificar que en las zonas con mayor arbolado hay temperaturas más bajas, incluso en estos días.
En ese horario, la estación del SMN registró una temperatura de 35,6º y 40,2º de sensación térmica. Ambos indicadores eran mayores en pleno centro, precisamente en Santa Fe y Sarmiento, con una marca de 37,8º y una sensación muy por encima, de 45,2º.
Dentro del centro, barrio Martin aparece como un oasis. A media cuadra del parque Urquiza, en el mismo horario, se registró una temperatura más baja que la indicada por el SMN (fue de 34,5º) y una sensación térmica muy por debajo de la notificada en pleno centro, ya que la misma arrojó 39,3º.
Por su parte, barrio Belgrano notificó cifras similares al centro (temperatura de 36,3º y sensación térmica de 44,8º) a la vez que la estación de zona sur, a tres cuadras del Parque Regional y del arroyo Saladillo, tuvo los registros más baja en la ciudad: 34,2º de temperatura y 38,2º de sensación térmica.
Islas de calor
La elevada sensación térmica que se percibió en el centro y otras zonas, como barrio Belgrano o Villa Gobernador Gálvez, es uno de los efectos de las islas de calor, el fenómeno que se origina por un desequilibrio entre el crecimiento de las superficies de cemento y hormigón y la falta de superficie verde y arbolado. La única manera de contrarrestar este efecto es aumentando la masa vegetal.
La disminución de la sensación térmica es sólo uno de los beneficios que los árboles aportan a un entorno urbano sobrecargado de cemento y hormigón. Un árbol caducifolio (que pierde las hojas en determinado momento del año) desarrollado puede evaporar hasta 400 litros de agua en un día de verano con altas temperaturas, con lo que enfría el aire a su alrededor. Además, los árboles con copas expansivas pueden enfriar superficies de hasta 160 metros cuadrados (similares a un departamento de tres o cuatro dormitorios). También funcionan como corredores para flujos de aire, sobre todo para redirigir vientos intensos de tormenta, retienen partículas de polvo y purifican el aire.
La observadora meteorológica Vanessa Balchunas confirmó a La Capital que, este miércoles, la ciudad ingresó oficialmente en una ola de calor: “Lunes, martes y miércoles pasamos el umbral de los 23º de mínima y superamos ampliamente los 32,9º de máxima, umbrales requeridos por la estadística para declarar la ola de calor”. Esto se extenderá hasta el jueves, según aportó.
Humedad y sensación térmica
Respecto del calor en el ambiente, la observadora explicó que, a diferencia de los veranos pasados, en los que la temperatura fue muy elevada, este período estival encuentra a la ciudad en pleno desarrollo de El Niño, con una humedad que modifica todo y con valores de sensación térmica que no figuraban en años anteriores.
En primer lugar, Balchunas explicó que la temperatura es el grado de calor o frío en la atmósfera, mientras que la sensación térmica es el grado de calor o frío que el cuerpo experimenta en la atmósfera ya que tiene en cuenta, además de la temperatura, los distintos factores meteorológicos que influyen: “En este caso, al estar en un ambiente húmedo, saturado de vapor de agua, con baja presión y con viento norte, la sensación térmica es muy elevada”.
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“En verano, cuando el ambiente está seco (como el año pasado), la temperatura sube de manera importante, pero no la sensación térmica. El año pasado había registros muy elevados, como los 40º reales del 17 de enero, pero sin sensación térmica porque no había humedad o valores relevantes en el ambiente como para marcarla”, añadió.
Ante este panorama, resaltó que a pesar de diversas lluvias que puedan darse el viernes, “el cambio rotundo será de viernes a sábado, con lluvias ambos días y con posibilidad de tener 10º menos que el sábado pasado. Una temperatura de verano, pero no agobiante”.