Los vecinos de calle Corrientes, entre Garay y Rueda, se juntaron para pintar los frentes de sus casas. Esta es la segunda jornada de pintura masiva que se realiza en el barrio. Para los vecinos de barrio Corrientes este no fue un fin de semana más.

manos de la obra. Los vecinos pintaron sus casas de distintos colores.
Los vecinos de calle Corrientes, entre Garay y Rueda, se juntaron para pintar los frentes de sus casas. Esta es la segunda jornada de pintura masiva que se realiza en el barrio. Para los vecinos de barrio Corrientes este no fue un fin de semana más.
Desde temprano a la mañana del sábado muchos salieron de sus hogares para encontrarse y darle una lavada de cara al frente de sus viviendas, en una jornada barrial de pintura.
Con la idea de reforzar los vínculos entre la gente del barrio, mejorar el espacio público y la imagen de las casas y, por qué no, luchar contra la estigmatización y la marginalidad desde el conjunto y a través de la cultura, los vecinos de calle Corrientes, entre Rueda y Garay, tomaron los rodillos y la pintura y dedicaron a ponerle color al lugar donde viven.
Este proyecto de cambiar la imagen de "Villa La Lata" ya tiene un tiempo gestándose y se cristalizó en el mes de noviembre cuando se ejecutó la primera jornada de "Intervención pictórica por la identidad de barrio Corrientes", que dejó calle Paraguay, entre Dean Funes y Rueda, decorada con tonos como amarillo, lila, fucsia, verde y azul. Con la colaboración de Dante Taparelli, la Municipalidad y Tersuave, los vecinos pudieron poner manos a la obra y pintar los frentes de sus casas.
Analía, que habita el barrio hace unos 27 años y ahora vive junto a sus hijos, contó que cuando Valeria Ansaldi, la vecina impulsora del proyecto, se acercó con la idea de pintar los frentes de las casas, no dudó en participar ya que había visto el trabajo que se había hecho en calle Paraguay.
Durante la jornada se completaron tres cuadras de calle Corrientes que, sumadas a las que ya se hicieron en calle Paraguay, dejaron a una gran parte del barrio muy colorido, como una especie de "Caminito" en Rosario. Con la excusa de la "pintada", los vecinos aprovecharon, en ambos casos, para juntarse y compartir las pizzas que hizo uno de ellos o las tortas fritas que hizo otra.


