La ciudad

Los autores, según ellos mismos

El Tomi nació en Rosario, trabajó como dibujante en diarios de la ciudad y nacionales; Lautaro Ortiz dirige actualmente Fierro, es platense y estudió Letras en la Universidad de su ciudad.

Sábado 31 de Marzo de 2018

En Interior/Noche se publica el currículum de los autores. El Tomi nació en Rosario, trabajó como dibujante en diarios de la ciudad y nacionales. Publicó en revistas como Fierro, Humor, pero también en las locales El Vecino y El Ángel de Lata. Es autor de libros y expuso en Rosario, en el país y el exterior. Sus trabajos han recibido premios. Lautaro Ortiz dirige actualmente Fierro, es platense y estudió Letras en la Universidad de su ciudad. Desde los 17 años trabaja en medios nacionales y extranjeros. Escribe poesía y ha publicado investigación periodística. Trabaja también como guionista y es editor. Pero La Capital quiso ampliar sus biografías.
   —¿Cómo prefieren presentarse? ¿Qué opinan del otro?
   —Tomi Müller: Me considero artista plástico, escritor, poeta, guionista, diseñador gráfico, ilustrador, deportista, campeón argentino de remo, y rematadamente tímido como para andar alardeando de todo eso. No soy crítico. El mundo se divide en críticos y hacedores, yo me quedo del lado de los hacedores toda la vida, y Lautaro lo es
   —Lautaro Ortiz: Me interesa la escritura poética. Todo lo demás es consecuencia de trabajar con la palabra. Ejercicios, atajos, deformaciones, y cierto descaro. No me interesa (por pereza y falta de conocimiento) escribir guiones en un sentido formal, me interesan los bordes de la escritura, esos desplazamientos que pueden desembocar en un guión, un poema o un texto en prosa. Creo que El Tomi es un grandísimo artista. Su arte tiene marca, quien ve sus dibujos alguna vez jamás se los olvida. Ha creado su propio universo, su propia poética, y eso no lo logramos todos. Además de su poderoso narrar. Tiene un conocimiento de la figura humana que pocos pueden alcanzar. Pero no se queda ahí. Se aventura en la construcción de una narrativa personalísima. Y es el único que sabe abordar el erotismo como tal.
   —¿Recuerdan cuándo les empezaron a interesar las historietas?
   —T.M.: En el barrio pasaban muchas de mano en mano, Superman, Batman, Linterna Verde, pero a mí me subyugaban las de Tarzán, supongo que la razón fue haber nacido cerca de la costa del Paraná, de las barrancas, los sauces llorones, y de haber recorrido muchos veranos descalzo y en cueros, con un pantaloncito corto bastante parecido al taparrabos del hombre mono. Después, con el paso de los años uno empieza a utilizar la memoria para no olvidar cosas de mucha mayor importancia que una historieta, la historia de verdad, sin ir más lejos.
L.O.: Comencé a leer historietas gracias a mi padre, quien compraba revistas como Fierro, Humor, SexHumor, y desde esas páginas se abrió todo un campo de lectura desde Oesterheld en adelante. Ahí descubrí y me fascinó el universo erótico de El Tomi. Es decir soy lector de El Tomi mucho antes de trabajar con él. Por lo tanto, este libro es un placer soñado.

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