La ciudad

Los alumnos del Poli protestaron por el estado edilicio del colegio de la UNR

Montaron una olla comunitaria en la puerta. "Los pasillos se inundan, los revoques se caen y los baños están en pésimas condiciones", remarcaron.

Martes 15 de Mayo de 2018

La jornada convocada por el centro de estudiantes del Politécnico para reclamar por mejores condiciones edilicias en el centenario colegio de la UNR cambió ayer la postal de Ayacucho y Pellegrini, donde se montó una olla comunitaria para visibilizar la protesta puertas afuera del establecimiento. Adentro hubo tires y aflojes. Según contó la vicepresidenta del centro, Francisca Trabajo, la medida de no entrar a las aulas tuvo poco acatamiento en los cursos inferiores, "por la amenaza de poner inasistencias y hasta amonestaciones colectivas" desde la regencia. Así y todo, más de 300 alumnos se juntaron en el patio para compartir un desayuno a la canasta, torneo de truco, talleres e intervenciones artísticas. Y en una asamblea resolvieron juntar firmas de toda la comunidad educativa y coordinar una movilización junto a otros colegios en conflicto.

"Con esto queda claro que la dirección no apoya nuestro reclamo", sostuvo Trabajo después de enterarse, pasado el mediodía, que a todos los estudiantes plegados a la medida se les pondría inasistencia. De hecho, el equipo directivo emitió un comunicado dando cuenta del presupuesto invertido en el mantenimiento del edificio (ver aparte).

Según contaron los alumnos, "más allá de esas inversiones, lo que se ve es que el edificio presenta un desgaste enorme".

Por ejemplo, "pasillos que se inundan, paredes que se llueven, revoques que se caen, baños en pésimas condiciones, vidrios que faltan, aberturas que no cierran, pizarrones trabados" y "veinte mil cosas más", abundó la delegada al centro Yamila Cortez.

Según el presidente del centro, Tomás Alesso, el reclamo "no es algo nuevo", sino que lleva años. "Es insostenible ya tener que cursar sin saber si el revoque se va a seguir cayendo, con los techos que filtran agua constantemente, con muchísimas persianas que no funcionan", aseguró, para recordar que hace cuatro años hubo una "sentada", con corte de avenida Pellegrini, "y gracias a eso empezaron las obras en los talleres".

Pero ahora, "desde el gobierno nacional, en vez de hacerse cargo de la situación deplorable que sufren los edificios de la Universidad, no dejan de recortar el presupuesto para la educación pública", denunció.

El reclamo interpeló a todos los niveles: a los directivos del colegio para que "en vez de poner faltas" se ubiquen "al frente de la lucha", a las autoridades de la UNR y a los "gobiernos de turno".

Pese al disgusto con que la dirección del Politécnico recibió la jornada del "cese de actividades", una mayoría de alumnos de cursos superiores se sumó a la medida.

Por la mañana participaron de un "desayuno popular", armaron un torneo de truco y prepararon el almuerzo comunitario (arroz con pollo y arroz con verduras para los vegetarianos) en plena vereda de calle Ayacucho.

"Nos dijeron que no podíamos entrar las garrafas por nuestra seguridad, pero no se preocupan por cuando se cae el revoque del techo", reprochó Trabajo. Por la tarde, antes de que arrancaran los talleres, se reunieron en asamblea para evaluar la medida y trazarse nuevas estrategias de lucha. Por de pronto, contó Alesso, resolvieron juntar firmas en la comunidad para solicitar una audiencia en Rectorado y coordinar una movilización junto a alumnos de otros colegios que enfrentan situaciones de conflicto.

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