"Tenemos que sostener al grupo de compañeros que tiene que seguir viniendo a la escuela y no va a ver a Máximo sentado con ellos...". El dolor se percibe en cada palabra de Manuel Moure, el docente que tiene a su cargo la dirección de la escuela bilingüe 1344 Cacique Taigoyé a la que asistía Máximo Gerez, el nene de 11 años que el domingo pasado fue asesinado frente a la puerta de un kiosco en barrio Los Pumitas, víctima de un ataque a tiros por una disputa narco.
"Esto no tiene explicación. Todo Rosario está así y lamentablemente le tocó a un alumno de nuestra escuela", cuenta Manuel a La Capital haciendo referencia a la situación que atraviesa la comunidad educativa de esa escuela a la que acuden mayormente chicos de la comunidad qom.
El docente, al frente de la institución desde hace casi dos décadas, plantea luego que las balaceras en la ciudad "parece que estuvieran de moda y quien pase por ahí o quede en medio de una cae". Sin embargo, se arriesga a asegurar que "antes había más códigos, ahora no existen"
"Creo que está expuesta en todos los medios la necesidad de los barrios. Lo que pide la gente es lo que falta: seguridad. En los barrios y en el centro también", analizó luego el director de la escuela.
"Esto de las balaceras parece que estuviera de moda y quien pase por ahí cae. Antes había más códigos, ahora no existen", analiza el docente.
78974808.jpeg
Máximo Gerez tenía 11 años. Fue asesinado a balazos en el barrio Empalme Graneros.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
La vida en la escuela bilingüe Cacique Taigoyé continúa. Debe continuar a pesar del dolor. La cuestión es cómo se sigue: "El personal docente está muy angustiado, porque Máximo es un chico que vino desde el nivel inicial. Nosotros conocemos a su familia, es una de las más antiguas de la comunidad", relata.
"Conocemos a todos nuestros alumnos, qué hacen, de qué viven. Conocemos toda la historia familiar. Es la tercera o cuarta generación que viene a la escuela después de la migración desde el Chaco. Lo que pasa es terrible porque lo tomamos como si fuera un hijo o un hermano nuestro. Y la verdad que le haya tocado a esta familia es muy doloroso", amplía Moure.
"Se sigue trabajando conteniendo a la familia, a los chicos, y en este aspecto recibiremos una ayuda del Ministerio de Educación y sus equipos socieducativos para ver cómo trabajamos para sostener al grupo de compañeros que tienen que seguir viniendo a la escuela y no van a ver a Máximo sentado con ellos", comenta con la emoción a flor de piel.
>> Leer más: Despedida, bronca y detenidos en Empalme Graneros por el crimen de Máximo Gerez
Manuel también aclara que las víctimas del ataque "pudieron haber sido chicos de otra escuela, esto fue algo fortuito". Entonces recordó que en la escuela trabajan con chicos de tres barrios, Los Pumitas, El Piso y Sorrento, todos de la comunidad qom, con apenas un 5% de alumnos criollos.
"Todavía hay mucha migración, hay familias que van al Chaco y regresan, por la cuestión económica, por supuesto. Por eso estamos muy presentes en el barrio. Y por eso esto nos golpea mucho como escuela. Entonces tenemos que hacer un trabajo de concientización sobre todo por la libertad de los chicos, que están acostumbrados al Chaco, al campo, y aquí se encuentran con una ciudad que se ha vuelto muy compleja", redondea Moure.