Hace apenas 20 días que Villa Hortensia cumplió sus primeros 25 años como primer Centro Municipal de Distrito. Esos espacios ahora son parte natural de la vida cotidiana, pero solían nombrarse como "minimunicipios" para explicar su función en los inicios de la política de descentralización. Así fue que la Intendencia compró una antigua casona del todavía Pueblo Alberdi que, como cientos de ellas, corría el riesgo de ser demolida. A un cuarto de siglo de la inauguración oficial (el 10 de octubre de 1997), se pusieron a rodar algunas reformas funcionales y se prevé para 2023 dar inicio a una obra integral de recuperación del edificio afectado por el paso del tiempo y el uso.
La casona fue desde siempre un emblema de otro tiempo, ese final del 1800 en el que el arquitecto Boyd Walker la construyó a pedido de Nicolás Puccio, el propio fundador del pueblo que nunca la llegó a habitar. Luego, Ciro Echesortu y su familia sí lo hicieron en los inicios del 1900 y después Alfredo Rouillón (que le dio el nombre de Villa Hortensia en memoria de su esposa María Hortensia Echesortu) hasta entrada la década del 50.
Declarada Patrimonio Histórico Nacional en 1989 la rescató el municipio en los años 90 cuando compró el edificio en ruinas a 600 mil pesos (por entonces dólares) a pagar en 3 años.
Por primera vez tras ese rescate, el municipio encara obras de restauración fundamentales. La secretaria de Planeamiento del municipio, Agustina González Cid, anticipó que "los pliegos para llevar adelante los trabajos ya están listos" e incluso dejó en claro que la licitación se pondrá en marcha en 2023 y fue incluida en el presupuesto del año entrante, con una estimación de unos 100 millones de pesos.
Ese proyecto, además de refuncionalizaciones que ya se están llevando adelante, se propone la reparación de todo el exterior del edificio, desde la cubierta, para resolver las filtraciones, y la fachada, hasta los balcones y las aberturas. Se trata de un paso que es condición para después avanzar en el interior, dejó en claro González Cid.
Reordenamiento
Mientras avanza el trámite para la reparación integral, hay replanteos funcionales, cambios y obras de menor envergadura que ya se están desarrollando en el edificio de Warnes al 1900.
"Cada vez menos trámites se llevan adelante en forma presencial y más que se hacen digitalmente, eso permite que podamos avanzar en cambios de usos en diferentes espacios del edificio y se reorganicen las oficinas de acuerdo a las nuevas necesidades", explicó la responsable de Planeamiento.
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En el interior, ya se llevan adelante algunos trabajos para la refuncionalización de espacios tras la pandemia.
En ese contexto y para una mejor accesibilidad, el Banco Municipal del distrito pasó de la planta alta a planta baja y se sumó un servicio de MuniPagos que funcionará hasta las 16 a partir de la semana próxima; esos cambios van en paralelo a la renovación del todo el sistema de refrigeración y ya se realizan algunas tareas de albañilería en la mampostería exterior.
El reordenamiento permitirá, además, sumar espacios como son la primera Estación Digital del Distrito Norte con propuestas de formación en robótica para chicos, desarrollo de videojuegos para niños y adolescentes, recorridos digitales para adultos mayores, una convocatoria específica para jóvenes ("Empleos del futuro") y campañas de concientización con realidad virtual.
Obras ya en marcha permitirán sumar una nueva área atención que trabajará específicamente en situaciones de violencia por razones de género y, en el corto plazo, se hará el recambio de la iluminación completa del edificio a artefactos led.
La recuperación del brillo
Para comenzar a lograr el esplendor de hace dos décadas, Villa Hortensia tendrá que esperar hasta 2023, en que se prevé licitar los trabajos gruesos que, con un presupuesto estimado en 100 millones de pesos, permitirán dar solución a los severos problemas de filtraciones que actualmente tiene el antiguo edificio.
Haciendo un diagnóstico del estado del inmueble y para explicar el nivel de deterioro, la secretaria de Planeamiento dijo que "a lo largo de todos estos años no se llevaron adelante trabajos importantes de mantenimiento" y anticipó que la obra se extenderá durante más de dos años.
"Primero hay que comenzar por las cubiertas del exterior porque si no se resuelve el exterior y los problemas de las filtraciones no se puede comenzar con los trabajos en el interior del edificio", señaló González Cid sobre los más de 3 mil metros cuadrados que tiene la casona.
Sobre los plazos de la obra, marcó que las principales dificultades se dan a raíz de que el lugar está en funcionamiento e hizo hincapié en los arreglos de los balcones y las fachadas que "deben tener mano de obra especializada con conocimientos específicos".
De hecho, actualmente, al interior hay sectores que tuvieron que resguardarse por la caída de pequeñas cantidades de agua a raíz de las lluvias. Y existe preocupación por los frescos del cielo raso, verdaderas obras de arte que en los 90 fueron restauradas por artistas locales y estudiantes avanzados bajo la coordinación de la especialista Cristina Lancelotti.
Habrá que esperar, aunque con presupuesto designado y pliegos terminados, el proceso que empieza a correr para que la villa recupere su brillo.