“No hay demanda y la verdad es que no recordamos haberlo vendido”. “Nunca lo tuvimos en stock. Tampoco es usual que alguien pregunte por el preservativo femenino o vaginal ”. Las respuestas se repiten en las farmacias rosarinas.

En otros países de Latinoamérica el método se utiliza en forma habitual. No sucede lo mismo en la Argentina.
“No hay demanda y la verdad es que no recordamos haberlo vendido”. “Nunca lo tuvimos en stock. Tampoco es usual que alguien pregunte por el preservativo femenino o vaginal ”. Las respuestas se repiten en las farmacias rosarinas.
Las droguerías no lo distribuyen por el mismo motivo: es un anticonceptivo que no se usa en este país donde tradicionalmente los métodos de barrera quedaron en "manos" de los varones.
Ocasionalmente algunos sexshops los tienen, junto a otros productos importados.
Ahora comienza a evaluarse la posibilidad de que en algún momento se incluya en la denominada "canasta de medicamentos" del Ministerio de Salud de la Nación a partir de una investigación realizada en el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba) que mostró que el nivel de aceptación de quienes lo probaron alcanzó al 67%. Además, el 98% consideró que el preservativo vaginal debe incluirse en las políticas públicas de salud.
El mayor obstáculo para que sea distribuido en el país es que no se fabrica a nivel nacional y por lo tanto su costo es elevado en comparación a otras opciones anticonceptivas. En Europa, por ejemplo, una caja de 5 unidades ronda los 12 euros.
En Latinoamérica hace años empezaron a utilizarlo en Uruguay, Brasil, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador. "Argentina está atrasada", dijeron los coordinadores del estudio (encarado por UNFPA, el organismo de las Naciones Unidas encargado de la salud sexual y reproductiva) durante la presentación de los resultados de la investigación sobre preservativo vaginal.
Daniel Teppaz, de la Secretaría de Género y Derechos Humanos, dijo que se trata de un método que suma autonomía de las personas con vagina y remarcó la importancia de que todos "tienen derecho a elegir el método más cómodo y placentero", por lo tanto "debería ser una opción más".
“Hoy no lo tenemos en la canasta del Ministerio de Salud y por ende tampoco en el Programa Médico Obligatorio”, mencionó el médico.
“Si fuera incluido en algún momento, las obras sociales y prepagas deberían reconocerlo como sucede con otros métodos anticonceptivos”, dijo Teppaz.
El preservativo vaginal (conocido como preservativo femenino) es de látex y cubre la pared vaginal. Retiene el semen y otros líquidos.
La mayoría de las mujeres puede usarlo como método anticonceptivo de manera segura, según la literatura médica.
Teppaz indicó que en Rosario, en el ámbito de la salud pública, están disponibles los métodos orales como las pastillas, los inyectables (con dos hormonas o solo con progesterona) y el implante subdérmico.
Estos tres son los que están a la cabeza de las preferencias de las usuarias que los retirados en forma habitual en los centros de salud.
“No hay mucha aceptación respecto al DIU o al SIU (que contiene progesterona) cuando en realidad es un método con muy buenos resultados pero con muchos mitos alrededor”, describió el funcionario.
Los preservativos masculinos también están a disposición.
En tanto, Teppaz comentó: "Consideramos que tiene que haber una mayor concientización de los varones en cuanto a la corresponsabilidad que tienen en la anticoncepción".
El médico recordó que es “muy importante” que la población sepa que existe la anticoncepción hormonal de emergencia. “La mujer debería contar con esta medicación siempre por si sucede alguna falla en el método utilizado”.
“Se puede retirar en los centros de salud y debe entregarse en forma inmediata. De hecho, cualquier persona que necesite una anticoncepción, de cualquier tipo, se debe considerar una urgencia por lo que precisa respuesta rápida. T iene que reclamarla sin temor ”, dijo.
La investigación realizada por primera vez en la Argentina sobre el preservativo vaginal demostró que el nivel de aceptación es alto.
Lo probaron 100 mujeres de entre 16 y 29 años de AMBA sexualmente activas y que tienen relaciones con penetración vaginal peneana.
La convocatoria para participar del estudio fue hecha por distintas organizaciones civiles referentes como la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer, la Fundación Huésped, la Red Argentina de Jóvenes Positivos.
El trabajo fue realizado y presentado en la Argentina por UNFPA, el organismo de las Naciones Unidas encargado de la salud sexual y reproductiva.
Los principales resultados son: 98% consideró que debe ser incorporado a la política pública, 97% que su pareja sexual aceptó su uso, 96% lo recomendarían 80% volvería a usarlo, 68% manifestó cierta dificultad en la primera práctica de colocación pero ese porcentaje se redujo al 36% la segunda vez, y 67% calificó la experiencia de uso como buena o muy buena.



Por Gonzalo Santamaría

