Hacer ciudad. Con esas dos palabras se puede resumir el plan para la urbanización de barrios populares que presentó ayer la Municipalidad: una serie de intervenciones de distinta magnitud, con un presupuesto inicial de 1.500 millones de pesos —algunas iniciadas recientemente, otras con algunos años de historia—, que buscan abrir calles, llevar servicios y crear espacios públicos en seis zonas emblemáticas rosarinas con el objetivo de garantizar el acceso a una mejor calidad de vida y optimizar la convivencia en estos territorios. Según se estima, los proyectos beneficiarán a más de 6 mil familias.
“La clave es la prioridad que le pongamos a esto, porque las fuerzas federales son importantes, lo mismo que la actuación de jueces y fiscales, pero también lo es el aporte que podemos hacer desde el municipio”, sostuvo el intendente Pablo Javkin, en medio de una recorrida por Villa Banana y al hacer referencia a una de las iniciativas más ambiciosas para la que, en una primera etapa, se destinarán 1.500 millones de pesos financiados por un crédito del Banco Mundial, además de fondos de programas nacionales, provinciales y municipales.
Las intervenciones parten de un diagnóstico: en la ciudad existe una centena de asentamientos irregulares. El último dato oficial, que es de 2016, indica que en Rosario hay 115 barrios de este tipo donde viven unas 36.897 familias, casi el 17% de la población de la ciudad. Estos sectores ocupan cerca de 550 hectáreas (la ciudad tiene en total 17.900), de las cuales el 60% son terrenos privados, el 36% estatales (municipal, provincial o nacional, principalmente a los lados de las vías de ferrocarril y márgenes de los arroyos) y el resto son calles aprobadas por ordenanza. Territorios mal conectados con el resto de la ciudad, con problemas de infraestructura, pero también atravesados por múltiples problemáticas sociales y estigmatizados por la violencia.
Para la subsecretaria de Hábitat del municipio, Josefina del Río, se trata de “generar igualdad en el acceso a la ciudad y garantizar mejores condiciones de vida”. Los proyectos incluidos en el plan municipal tienen distintas escalas y alcances: hay intervenciones integrales, como la de Villa Banana, y otras de mejoramiento de plazas y espacios públicos. En la mayoría se incluye también la regularización de servicios.
Todos los proyectos “empiezan con un diagnóstico urbano y social, sobre el cual definimos las intervenciones”, explica Del Río. El primer paso es garantizar la conectividad, mediante la apertura de calles, para definir el tendido de los servicios esenciales, también se incluyen mejoras en espacios públicos y equipamiento.
El detalle
Dentro del plan hay proyectos que se iniciaron en la gestión actual y otros que ya cumplieron cinco años, inversiones nacionales, provinciales y municipales, y distintas modalidades de intervenciones.
La urbanización de Villa Banana es el proyecto más ambicioso. No solo porque es el barrio popular más emblemático de la ciudad y uno de los más antiguos, comenzó a gestarse en la década del 60, sino porque el asentamiento no había sido alcanzado por otras políticas de regularización. Las obras en el sector comprendido por Servando Bayo, Avellaneda, 27 de Febrero y Rueda comenzaron hace dos meses, con la financiación del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (Birf), y esperan concluirse en un año y medio. Además de la apertura de calles (Servando Bayo desde 27 de Febrero a Gálvez y Gálvez desde Servando Bayo a Valparaíso, que ya están ejecutadas, y Virasoro desde Servando Bayo a Valparaíso y Rueda desde Servando Bayo a Lima) se trabajará en la extensión de la red de agua potable, cloacas y desagües pluviales, tendido eléctrico, alumbrado público y espacios verdes.
La conclusión de los trabajos de urbanización de la zona llamada Cordón Ayacucho (Benito Juárez, Ayacucho, pasaje Iwanosky, Necochea y Patricias Argentinas) es otro de los puntos del plan, una obra importante no tanto por su magnitud, sino por los altos indicadores de violencia territorial que existen. El proyecto, que incluye la apertura de 13 cuadras, comenzó en 2016 en el marco de las acciones desarrolladas por el Plan Abre. En esa etapa, los trabajos se concentrarán en la liberación de dos cuadras para la continuidad de Ayacucho y el completamiento de obras de infraestructura básica. La tarea demandará un año de trabajo y mejorará la calidad de vida de 1.060 familias.
La reconversión del Centro Universitario Rosario (CUR), más conocido como La Siberia, también tiene su historia. Se presentó en febrero de 2018, con la idea de transformar a Beruti en una avenida, relocalizar en flamantes viviendas a 321 hogares actualmente asentados en terrenos de la universidad y recuperar el paisaje de la barranca. En esta etapa se pretende terminar la doble traza de Beruti, lo que implica la relocalización de 114 familias que estarán en condiciones de mudarse antes de fin de año.
El plan incluye además obras en otros barrios, como la conexión de servicios y mejoramiento del espacio público en barrio Moreno, otra zona emblemática de la ciudad, y regularización de servicios y mejoramiento de espacios públicos en Parque Casas y Nuevo Alberdi, además de intervenciones en plazas de los cinco distritos de la ciudad.