El Concejo Municipal empezó a discutir un proyecto para crear un Programa de Conservación de Fachadas que busca reducir el estado de deterioro de los frentes de edificios antiguos y garantizar la seguridad en el espacio público. La iniciativa se presentó hace un mes, después de que el desprendimiento de materiales de un edificio del centro de la ciudad dañara dos autos estacionados en San Luis al 500. Entre otros puntos, plantea la realización de un censo del estado de los frentes de inmuebles antiguos, empezando por el área central, y propone mecanismos mixtos para financiar los trabajos de reparación.
La propuesta comenzó a analizarse esta semana en la comisión de Planeamiento del Palacio Vasallo, aquella donde se debaten las problemáticas relacionadas con el desarrollo urbano de la ciudad. Se trata de la creación, en el ámbito de la Dirección General de Obras Particulares del municipio, de un programa específico para atender la situación de las numerosas edificaciones antiguas que permanecen vacías, en mal estado de conservación y presentan riesgo de derrumbe.
De acuerdo al proyecto presentado por la concejala Fernanda Gigliani (Iniciativa Popular), se busca "lograr condiciones de mayor seguridad en el espacio público, particularmente en las veredas y calzadas, a partir de la reducción de los riesgos que representan las fachadas urbanas en estado de deterioro".
Según explica la concejala, existen numerosos inmuebles de la ciudad "cuyo estado de deterioro representa un potencial peligro ante el posible derrumbe de paramentos o desprendimiento de estructuras o elementos de fachada", y es necesario implementar mecanismos en pos de garantizar la seguridad de las personas y la integridad de los bienes que se encuentran en el espacio público".
Gigliani advierte que particularmente en la zona del casco histórico se concentran muchos inmuebles antiguos, cuyas estructuras, mamposterías, balcones, aleros y ménsulas, entre otros elementos, se encuentran comprometidos, y que ya son varios los casos de desprendimiento de elementos o partes de las fachadas de inmuebles antiguos que han provocado daños significativos sobre la vía pública.
Uno de los últimos de estos episodios se desató a fines de abril, cuando desde la terraza de un edificio de San Luis al 500 se produjo un desprendimiento de materiales que impactaron sobre dos autos estacionados en la cuadra, generando importantes daños materiales. Por entonces, desde la Dirección de Defensa Civil municipal advirtieron que en esos primeros cuatro meses del año habían intervenido en una centena de casos de desprendimientos de mampostería de edificios, balcones y obras en construcción. En el caso de las viviendas antiguas, explicaron, fuertes lluvias o tormentas pueden debilitar las fachadas aumentando estos incidentes.
Un censo cada tres años
Para prevenir estos siniestros, el proyecto de Gigliani contempla la realización de un relevamiento del estado de las fachadas urbanas, en lo que hace a sus elementos estructurales como paramentos, balcones, barandas, balaustradas, aleros, marquesinas, ménsulas, estructuras adicionales de soporte o elementos adosados a los muros. Es decir, cualquier elemento que pueda desprenderse total o parcialmente y producir lesiones a las personas o daños a sus bienes.
Este censo deberá repetirse cada tres años en los diferentes sectores de la ciudad, comenzando por el área central, para avanzar después por los barrios (primer y segundo anillo del radio urbano y, finalmente, los cordones perimetrales). Con esa información se elaborarán fichas que describan la ubicación precisa del inmueble, el problema y una primera valoración del nivel de riesgo.
Para la realización de este trabajo, la Municipalidad podrá suscribir convenios con la Universidad Nacional de Rosario para que participen alumnos avanzados de las facultades de Arquitectura o Ingeniería, en el marco de pasantías o de prácticas profesionales asistidas.
Responsabilidad de los propietarios
De acuerdo a la legislación municipal, el mantenimiento del buen estado de las fachadas de los edificios es responsabilidad de sus dueños. La ordenanza Nº 6.868, aprobada en 1999, no da lugar a dudas: "Todo propietario de inmueble, edificio o baldío estará obligado a mantenerlo en buen estado de higiene, conservación, seguridad, salubridad y presentación entendiéndose que esta obligación abarca desde el cordón de la vereda hasta su contrafrente", asegura.
Y entre las obligaciones de los titulares de los inmuebles, enumera que se deben "realizar las tareas de apuntalamiento, reconstrucción, preservación o demolición que hagan falta para la seguridad en las estructuras edilicias".
Sin embargo, el proyecto advierte que en muchos casos los propietarios de los inmuebles en estado de deterioro manifiestan no poder afrontar los gastos que supone la realización de los trabajos de mantenimiento o reparación.
Para superar este problema, se contempla que se pueda apelar al Fondo de Preservación Urbanística, que permite el otorgamiento de subsidios, y a un programa de esfuerzo compartido entre los dueños de los edificios y el municipio para la puesta en valor de inmuebles considerados de valor patrimonial.
La iniciativa contempla que "en aquellos casos en que los propietarios de los inmuebles puedan probar fehacientemente la imposibilidad de afrontar los gastos correspondientes a los trabajos que sea necesario realizar, el municipio podrá destinar parte de los recursos del Fondo de Preservación Urbanística a subsidiar parcialmente los mismos o articular con el Banco Municipal una línea de créditos “blandos” para hacer frente a las erogaciones que demanden las tareas".