Los festejos del Día del Amigo tuvieron una extraña previa este fin de semana con reuniones poco nutridas en viviendas de la ciudad, y en ese sentido hoy sólo estarán permitidas las juntadas en bares y restaurantes, que tuvieron un nivel bajo de actividad desde el viernes. Así lo advirtieron desde la secretaría de Control y Convivencia municipal, al recordar que los encuentros familiares y afectivos están prohibidos los días de semana, quedando habilitados solo los sábados, domingos y feriados.
“Hoy no están permitidas las reuniones en domicilios particulares. La única opción para poder juntarse con amigos es en algún local gastronómico en el horario estipulado de las 7 a las 23, y con no más de seis personas por mesa”, subrayó la titular del área, Carolina Labayru.
Como se definió hace algunos días, luego de las 23, cuando se cierran las puertas a la entrada de nuevos clientes, habrá una tolerancia de una hora y media para que todo el local quede cerrado, sin empleados y con las luces apagadas. Durante el fin de semana hubo dos clausuras por violar esta medida.
Respecto de los encuentros en parques y plazas, están permitidas en la nueva etapa de distanciamiento social, aunque el municipio controla que se respeten las medidas de prevención sanitaria, como que no se exceda la cantidad de 10 personas dentro de los círculos, que no se comparta el mate, que la gente use el barbijo si no están consumiendo bebidas y comestibles y que los grupos guarden entre sí una distancia de dos metros.
En tanto, ayer hubo operativos en parques con Guardia Urbana, Dirección de Tránsito, Control Urbano, Fiscalización del Transpote, personal de la Secretaríad de Deportes y voluntarios de distintas áreas, dispositivo que se repetirá hoy por la tarde. Aunque se augura buen clima, se trata de un día laboral y no se espera la masividad de un fin de semana en espacios verdes.
Durante viernes y sábado, la secretaría clausuró dos locales tras comprobarse que estaban abiertos fuera de horario. En la madrugada del sábado, minutos antes de la 1, fue en Pueyrredón al 300, en Pichincha. En tanto, el domingo alrededor de la 1.30 se dio cierre preventivo al bar Harlem, de San Lorenzo 1600, también por registrarse la presencia de clientes consumiendo pasado el límite horario.
Además, se labraron faltas con infracciones, que luego el juez determinará si corresponde aplicarle una clausura, una sanción, o sólo una multa económica. En algunos casos se habían repetido infracciones de la semana anterior, como tener más gente que la permitida en alguna mesa, no realizar el registro de trazabilidad, o no respetar algún otro punto del protocolo sanitario exigido.
Unidad de control
En tanto, viernes y sábado pasados a la noche actuó el equipo especial de fiestas clandestinas conformado por la secretaría de Control y Convivencia, la Fiscalía de delitos Covid y la policía provincial.
La unidad intervino en diversas denuncias recibidas por ruidos molestos, con 32 resultados positivos y 55 negativos.
Sin embargo, al acudir a los domicilios señalados, no se pudieron constataron reuniones que superaran el límite de las 10 personas permitidas, sino solo música a alto volumen.
“Acudimos a los lugares, pero nos encontramos con que era el mismo grupo familiar que estaba en el lugar con música alta, por lo que se labraron actas y se hizo bajar el volumen pero no se dio lugar a la intervención del fiscal para llevar detenidos”, se encargó de explicar la secretaria municipal Labayru.
La funcionaria cree que la creación de la bautizada “brigada antifiesta” generó conciencia y prevención, ya que “la gente entendió que no valía la pena exponerse a juntarse, sabiendo que después podían quedar detenidos y con una causa penal”.
Sin lugar a dudas, la gran difusión, a través de los medios de comunicación locales y por redes sociales, obtenida por el nuevo equipo de trabajo, atemorizó a probables violadores de las normas, que pasaron un fin de semana sin los desbordes que venían mostrando en los anteriores.
Esperan una actividad tranquila, “sin aluviones”
Si bien se produjo un nivel de convocatoria similar a otros fines de semana bajo la pandemia, no hubo un aluvión de gente en bares y restaurantes, ni se agotaron las reservas para esta noche por el Día del Amigo. Los gastronómicos creen que los últimos marcadores sanitarios preocupantes, sumado al mensaje de la Municipalidad acompañados por los empresarios de no alentar los festejos, provocó una baja motivación en la gente de salir a celebrar.
“Hasta ahora todo estuvo tranquilo. La gente salió, pero por ahí algo menos que otros fines de semana. Se festejó en las casas”, evaluó Reinaldo Bacigalupo, al frente de Mercado Pichincha. En cuanto al nivel de ocupación, las cervecerias estuvieron al 40 por ciento y los restaurantes entre 20 y 30.
Para Alejandro Pastore, titular de Paseo Pellegrini, “se movió dentro de lo esperado en estas condiciones. Fue un buen viernes y sábado, nada extraordinario. Veremos qué pasa hoy”, se esperanzó.
En tanto Carlos Mellano, presidente de la Asociación Hotelero Gastronómica de Rosario, consideró que “no fue una avalancha de gente, pero más que por el Día del Amigo, el sábado ayudó mucho el clima, sobre todo los lugares que tienen mesas al aire libre”.
Por eso espera que hoy se muestre la verdadera convocatoria, o un posible derrame sobre la semana o el próximo fin de semana, aunque cree que es “un momento complicado”, y el objetivo es “no volver atrás”, es decir, permanecer con las puertas abiertas.