Tras las detenciones temporarias de cuidacoches violentos que asolaban la zona del Hospital Centenario trascienden algunas denuncias anónimas de perjudicados por maniobras extorsivas. En ese sector operan dos bandas que bajo el imperio del miedo y la amenaza de dañar los vehículos armaron una auténtica caja jugosa en el cuidado de coches en las inmediaciones.
Ante ello, la Secretaría de Control y Convivencia municipal dispuso para toda esta semana un punto fijo de control en cercanías del Centenario en búsqueda de que los cuidacoches no vuelvan a ejercer la actividad de manera tan conflictiva con la que la venían desarrollando.
En las últimas horas, médicos, enfermeros, camilleros, pacientes y vecinos del Centenario remarcaron que para estacionar el auto en esa zona había que pagar unos 500 pesos promedio la estadía. Según revelaron distintas fuentes, la recaudación la "administra" la banda de los gordos (en alusión al gordo Tito, quien regresó este miércoles tras haber sido aprehendido por la policía); mientras que a unos metros de su jurisdicción florece otra pyme: la banda de los panzones.
Un cálculo extraoficial refiere a una recaudación diaria que puede llegar a los 16 mil pesos. Un botín al día muy jugoso y con una ingeniería de "personal a cargo" muy aceitada. Es más, entre los vecinos se comenta que si la contribución es con billetes de 20 o 50 pesos, el "picante" del gordo Tito manda a rayar el vehículo en señal de represalia, ante el "desprecio".
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El gordo Tito -que fue apresado esta semana- encabeza la banda de los gordos en la zona del hospital Centenario.
"Acá hay tarifa fija, nada de «a voluntad». Si no les das lo que piden, la situación deriva en el apriete directo, con complicaciones. Más de una persona terminó, como mínimo, con el auto rayado o dañado. Es un descontrol, no se sabe quién los sostiene. El rumor es que hay narcomenudeo de por medio”, le habían dicho vecinos de la zona del Centenario a La Capital la semana pasada.
Pero en paralelo a que estos vecinos de los barrios Agote y Pichincha iban a acudir el martes pasado al Concejo Municipal para describir el descontrol en la zona de Urquiza y Francia, y Brown y Francia; Control y Convivencia arribó con el apoyo de la policía y desalojó al grupo de cuidacoches apostados históricamente frente al Centenario. Hubo incidentes y hasta personas que fueron demoradas y esposadas.
Algunos regresaron a las "paradas" para volver a cuidar coches y negar las acusaciones de habitantes de los dos barrios y de personal sanitario que acude al hospital. Es el caso del gordo Tito, en la que familiares salieron en su defensa y argumentaron que recaudan a voluntad.