La ciudad

Bajante del Paraná: los millonarios costos extra para mantener la producción de agua potable

Estiman que la bajante del río demandó 350 millones de pesos en infraestructura y otros 100 millones más en energía, insumos y personal.

Miércoles 21 de Julio de 2021

En el mes de febrero pasado, se estrenó una nueva bomba de captación en la planta de Aguas Santafesinas del barrio de Arroyito. El nuevo aparato reemplazó a uno de los ocho equipos “grandes” que venían trabajando sin tregua desde hace 50 años captando el agua del río necesaria para abastecer a más de un millón de personas que a diario consumen unos 600 millones de litros de agua potable.

El equipo fue solo una, la más costosa, de las inversiones realizadas desde que el Paraná empezó a perder altura. Según estiman desde la empresa, la provincia ya destinó 450 millones de pesos para mantener la cantidad y calidad del vital servicio.

Es que extraer del río tal cantidad de agua para potabilizar y distribuir no solo es más complejo cuando el río se retira, sino también mucho más costoso. Reforzar la captación de agua en caudales suficientes implica la colocación de nuevas bombas de extracción, extensión de cañerías y tendidos eléctricos; pero también más consumo de energía, insumos para la limpieza del agua y para análisis de laboratorio.

Por eso, desde los primeros meses del año pasado, cuando el caudal del Paraná empezó a reducirse, se pusieron en marcha una serie de obras para asegurar la captación de agua en las plantas potabilizadoras. Una tarea que debió incrementarse en los últimos meses, a medida que el río se empecinó en mantenerse por debajo de un metro a la altura del puerto de Rosario.

Empujar el agua

La toma de agua de la planta potabilizadora de Arroyito es un muelle que se clava en el río. Por esa gran boca ingresan a diario los millones de litros de agua que, una vez potabilizados, viajan hasta los hogares de Rosario, Villa Gobernador Gálvez y Funes. “Todo se hace alrededor de ese muelle, y cuando la altura del río es baja tenés que sumar bombas suplementarias que te permitan impulsar el agua barranca arriba. Como suelen decir los técnicos, al agua hay que empujarla”, explica el gerente de Relaciones Institucionales de Assa, Guillermo Lanfranco.

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De acuerdo a números de la empresa, desde el inicio de la bajante, la provincia invirtió alrededor de 450 millones de pesos para mantener la calidad del servicio, sumando las mejoras efectuadas en las plantas que se abastecen del Paraná.

“Tuvimos que incorporar nuevo equipamiento, reemplazar bombas, cambiarlas de posición y reemplazar cañerías, válvulas y extender las instalaciones eléctricas”, indicó Lanfranco y señaló que la inversión en infraestructura demandó unos 350 millones de pesos. En la planta de Rosario, la renovación de una de las bombas de mayor capacidad demando un millón de dólares, pero además, se agregó un pontón flotante donde se pusieron en servicio tres bombas adicionales.

La operación de la planta también demanda más presupuesto: a más equipos, mayor consumo de energía para funcionar, y al recibir agua con una elevada cantidad de sedimentos también en el proceso de potabilización se emplea una mayor cantidad de coagulantes y se incrementan los análisis de laboratorio para garantizar la calidad del servicio. Este rubro, apuntó Lanfranco, representa unos 100 millones de pesos extra.

“Estas inversiones nos permiten mantener la capacidad operativa de la empresa y captar la misma cantidad de agua que necesitamos para distribuir a la población”, se encargó de remarcar Lanfranco.

Piden a la población un uso racional del servicio

El gerente de Relaciones Institucionales de Assa recordó que las previsiones del Instituto Nacional del Agua no son favorables: indican que la bajante se extenderá hasta la primavera. Por eso volvió a pedir a la población que se haga un uso racional del servicio. “Al final del invierno vamos a encontrar otra variable que es el clima, ahora las temperaturas son bajas y el consumo es menor, pero el desafío será cuando empecemos a tener térmicas elevadas y el nivel del río siga siendo bajo. Por eso pedimos a los usuarios un uso responsable y solidario del recurso”, destacó Lanfranco.

El 2021 es el segundo año en que el nivel del Paraná se mantiene por debajo de lo normal. La bajante del río comenzó a sentirse en marzo y se hizo más pronunciada a fines de abril, cuando el descenso del nivel de agua se mostró más abrupto. Tanto que en el último mes y medio, el Paraná se estacionó en valores menores de un metro.

El 9 de junio pasado, el hidrómetro situado en el puerto de Rosario marcó 1,02 metros en la muestra de la hora cero. Sobre el mediodía, ya se encontraba en 80 centímetros y si bien en las jornadas sucesivas las mediciones arrojaron subas y bajas; nunca alcanzaron el metro.

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