"Hay más conciencia por parte de los adultos" en relación a los cuidados de los más chicos para evitar los golpes de calor, aseguró la subdirectora del Hospital de Niños Víctor J. Vilela, Silvia Giorgi. Sin embargo, la médica pidió estar atentos a los signos de alarma ya que este martes comenzó la primera gran ola de calor del verano 2024.
De las 200 consultas diarias que se realizan en esta temporada, en ese efector público municipal, las que tienen que ver con deshidratación o exposición excesiva al sol son muy pocas por ahora. "Es probable que en los próximos días haya un incremento dados los alertas en esta zona del país, por eso queremos recordar las medidas de prevención que son muy simples y que sirven tanto para los niños como para los adultos mayores, los dos grupos de riesgo más importantes en este tema", señaló Giorgi.
El golpe de calor puede afectar a personas de cualquier edad pero los menores de 2 años y los mayores de 60 son más proclives a padecerlo.
Se produce cuando el cuerpo pierde agua y sales esenciales como consecuencia de una exposición prolongada a altas temperaturas (a veces no hace falta que sea por demasiado tiempo porque hay organismos que resisten menos), por tener demasiado abrigo, por falta de consumo de líquido.
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El hombre se refresca en una fuente para mitigar el calor abrasador que padece la ciudad.
Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
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No siempre uno se da cuenta a tiempo y pueden generarse complicaciones más serias. Incluso se puede producir cuando una persona está, por ejemplo, largo rato al rayo del sol en el agua de una pileta o en el río, creyendo que de esa manera lo evita.
Los más vulnerables
Los bebitos no pueden expresar claramente la sed o si tienen calor, entonces es importante incrementar la cantidad de agua que se les ofrece en estos días, sin necesidad de que pidan. El consejo va también para los adultos mayores que a veces no se pueden expresar con claridad.
"En los bebés que toman el pecho recomendamos aumentar las veces que se les da la teta", dijo la médica.
Estar en lugares frescos, no exponerse al sol entre las 10 y las 16, consumir alimentos frescos como verduras y frutas (evitar los procesados o comidas copiosas y muy calientes) son medidas básicas que sirven para chicos y grandes.
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"Por ahora viene tranquilo a nivel de consultas, la prevención es clave y en eso han colaborado mucho los medios de comunicación", reconoció Giorgi.
"También observamos que los profesores en las colonias de vacaciones o los que tienen chicos y adolescentes a cargo de distintos deportes saben cómo manejarse con el cuidado y la hidratación de los alumnos -añadió Giorgi-, pero siempre puede pasar que alguno se descomponga, así que vale recordar las medidas indispensables". Por eso, dijo la médica, no tienen que estar en la pileta o al sol en horarios pico ni hacer actividad física en ese mismo lapso.
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Usar ropa clara, suelta, de algodón también es importante. "El gorrito en los bebés, niños, adultos, es fundamental. No solo nos protege la cabeza sino también la cara. Hay que ponérselo", destacó la médica.
Refrescarse en forma regular es otro mecanismo que ayuda a mantener el cuerpo en las temperaturas adecuadas ante tanto calor.
Señales de alerta
"Si notamos que un bebé o niño está muy colorado, la piel caliente, que se queda quietito, que su corazón late con mayor frecuencia, puede estar teniendo un golpe de calor", puntualizó Giorgi.
El dolor de cabeza, la piel enrojecida, las náuseas, vómitos, dolor de panza, mareos, decaimiento son señales que hay que tener en cuenta. "No es necesario correr a la guardia de inmediato ni asustarse, pero si notamos algo de esto hay que refrescar a la persona con agua fría (nunca helada), llevarlo a un lugar fresco, ofrecerle líquido y ver cómo evoluciona. Ante la duda, si no mejora, hay que recurrir al hospital, sanatorio o centro de salud o comunicarse con el pediatra", alertó.
En personas mayores se puede dar también desorientación, comportamiento extraño, vértigo y pérdida del conocimiento. Lo mismo puede pasar en gente de cualquier edad que esté con tratamiento médico prolongado o que tenga alguna enfermedad crónica. En estos casos hay que extremar los cuidados.